16.6.14

I Seminario GATE: "Las redes sociales en el ámbito educativo" (y II)



Tras la pausa del café, llegó el turno de Tíscar Lara (@tiscar), directora de comunicación de la Escuela de Organización Industrial y que también fue profesora en la UC3M. Nos habló del modelo de uso de dispositivos móviles para el aprendizaje en su centro, que se basa en una máxima muy clara: "aprender más allá del aula". Empezaron en el curso 2009-2010 entregando teléfonos inteligentes a sus alumnos (en aquella época su uso no estaba ni mucho menos generalizado) y en el curso siguiente lo que les dieron fueron tabletas. Hoy en día el modelo ha cambiado mucho y vivimos en lo que se ha dado en llamar "política BYOD", con lo cual cada quien se trae su propio dispositivo y funciona con él.

Pero no solamente se trataba de utilizar un dispositivo u otro, sino de emplear herramientas colaborativas como apoyo del proceso de aprendizaje: blogs, wikis, todo encaminado a que los alumnos aprendan a trabajar con las redes sociales de forma natural. Con estos mimbres, han conseguido poner en marcha tres MOOC sobre competencias digitales en los que han hecho hincapié en un concepto que me gustó mucho, el de "civismo digital".

Después tuvo lugar la intervención de Oriol Borrás Gené (@oriolupm), técnico del GATE y profesor del MOOC titulado Aplicación de las redes sociales a la enseñanza: comunidades virtuales, que se preguntó ante nosotros si el uso de las redes sociales como apoyo al aprendizaje en un MOOC es una solución o una tortura.

Él sí que se planteó tal uso y lo primero que hizo fue valorar una serie de redes sociales para seleccionar la que le pareció más adecuada, en su caso Google+. Los alumnos fueron bastante participativos: subieron sus trabajos, resolvieron dudas planteadas, empezaron debates, pero no todo fueron ventajas. También aparecieron una serie de problemas relacionados con el desconocimiento de la herramienta, un uso incorrecto de las categorías y un exceso de publicaciones. Preguntado por cuánto tiempo se tardó en crear la comunidad en su curso, contestó que muy poco tiempo, mérito que atribuye a los propios alumnos.

Tras las intervenciones, empezó una mesa redonda moderada por Alegría Blázquez (@Alegriabs), del GATE, en la que se plantearon tres preguntas. La primera fue: ¿Qué diferencia las redes sociales de cualquier otro recurso educativo? En las respuestas se hizo hincapié en que servían para algo muy importante: la incorporación del aprendizaje informal para aprovecharlo y llevarlo al terreno que nos interesa. Hay que tener en cuenta que las redes sociales no son un invento de la era de Internet: han existido siempre. Lo que ocurre ahora es que hay medios tecnológicos para potenciarlas y ampliarlas. Por eso sonaron un tanto extrañas preguntas como que si los perfiles públicos en las redes sociales podrían "cortar" a los alumnos o si acaso se considera que las redes sociales son la "panacea universal" que solucionará todo...

La segunda pregunta se planteaba si los docentes están preparados para utilizar las redes sociales como recursos de aprendizaje o si todavía están adaptándose. Aquí se habló, más que de soluciones, de problemas: necesidad de apoyo técnico y, sobre todo, institucional, falta de reconocimiento del trabajo desempeñado por los profesores, poca disposición o miedo a compartir, sin que además haya visos de cambio, incluso se llegó a hablar de "tecnofobia", muy habitual en campos como el de las Humanidades. En cualquier caso se valoró la actitud de aquellos que se "tiran a la piscina" a pesar de todos estos problemas, ya que son quienes van desbrozando el camino.

La última pregunta planteaba si las redes sociales serán un recurso pasajero o si se implantarán de manera más o menos permanente en el aula. Aquí se volvió a insistir en la idea de la red social como algo no nuevo, sino inherente a la condición humana, y por lo tanto hay que favorecer y "educar" en su uso. Es decir, no hay que "prohibir" el empleo, por ejemplo, de teléfonos móviles en el aula, sino enseñar a utilizarlos de manera provechosa. (En este punto, y casi como anécdota, contaré que hubo alguien que preguntó, y creo que fue en serio, si había medios tecnológicos para mostrar en la pantalla lo que estuviese viendo en cada momento un alumno en su móvil...)

Terminada la mesa redonda, Luis Catalán, responsable del GATE resumió lo hablado en esta primera Jornada y nos emplazó para las siguientes que, si son tan interesante como lo fue esta, sin duda serán un éxito.

(Por cierto, todas las intervenciones están ya disponibles.)

6.6.14

I Seminario GATE: "Las redes sociales en el ámbito educativo" (I)


El pasado miércoles día 4 de junio asistí en Madrid al primer seminario organizado por el Gabinete de Tele-Educación de la Universidad Politécnica, titulado "Las redes sociales en el ámbito educativo". Voy a hacer un breve resumen de lo que allí se habló.

Se presentaron cuatro ponencias y el acto culminó con una mesa redonda en la que participaron todos los ponentes. Inauguró el acto el vicerrector de Planificación Académica y Doctorado de la UPM, Juan José Moreno Navarro, que nos presentó brevemente la trayectoria del GATE y, con respecto a las redes sociales, dejó una frase que, a mi juicio, es destacable: "La falta de cultura corporativa de las redes sociales ha dificultado su incorporación a la universidad."

Comenzaron las intervenciones con la de Melchor Gómez García (@Melchor), de la Universidad Autónoma de Madrid, donde es Coordinador de Docencia en Red e Innovación Docente; versó sobre redes sociales verticales en la formación universitaria, entendiendo como "verticales" aquellas herramientas que no permiten hacer "de todo" (tipo Facebook), sino otras en las que no haya anonimato y en las se pueda ejercer un mayor control.

Su equipo de trabajo, que es bastante heterogéneo, tiene en cuenta que en la actualidad ya no solo "hay" ordenadores en la universidad, sino herramientas para comunicarse entre ellos y con otros dispositivos, lo cual ha hecho que lo "social" ya no sea algo ligado exclusivamente a lo presencial. Lo digital, entendido como una filosofía y no simplemente como un formato, abre enormes campos de trabajo, teniendo en cuenta, además, que en muchas ocasiones la distancia en un medio presencial puede ser mayor que en una interacción digital.

El objetivo, por tanto, es crear una red social de aprendizaje, aprovechando alguna de las herramientas existentes que se integre bien para la docencia. ¿Cuál elegir? ¿Alguna que ofrezca todo tipo de recursos o más especializadas? Como antes se ha indicado, se optó por redes "verticales", que facilitan el seguimiento y dificultan o impiden el anonimato. Será una red social que se integre bien en la plataforma docente y que además sea multidispositivo, ya que es imprescindible tener en cuenta el papel fundamental que desempeñan los teléfonos inteligentes o las tabletas en la interacción social. De esta manera se pretende potenciar el compromiso de los estudiantes, un logro cuya consecución es objeto de debate, no para todo el mundo se ha logrado este objetivo.

Expuso Melchor algunos casos en los que se puso en práctica su trabajo, como el seguimiento de prácticas externas en estudios de Grado, los grupos de investigación y las comisiones de alumnos, en los cuales el éxito ha sido desigual. Buen resultado en el primer caso, una más fácil organización en el segundo y mejorable el tercero.

En el turno de preguntas hubo quien señaló que sería una buena cosa que se utilizase una sola red social o herramienta para todas las universidades. La respuesta fue que si ya es difícil ponerse de acuerdo dentro de un mismo centro, querer poner de acuerdo a todas las universidades sería una tarea titánica...

El segundo ponente fue Carlos Alario Hoyos (@calahoy), profesor de la Universidad Carlos III, que nos habló de las redes sociales como clave del éxito de los MOOC. Sin duda estos cursos abiertos, masivos y en línea son un campo muy adecuado para la creación de comunidades virtuales que son la esencia de las redes sociales, aunque hay que tener en cuenta que los participantes en estos cursos forman un grupo tan heterogéneo como los objetivos que persiguen al empezarlos.

Partiendo de la idea de redes sociales que se crean para realizar un "consumo colaborativo" (por ejemplo, para compartir transporte o para intercambiar alojamiento) se llega al concepto de "aprendizaje colaborativo", en grupos grandes. De esta manera, el MOOC se podría convertir en una red social en sí mismo. De hecho, las plataformas de MOOC suelen incluir herramientas sociales como foros, aunque también es posible el uso de redes externas con tal fin.

Dado el volumen de participantes en estos cursos, es muy difícil para el profesor su "control". De ahí que sea muy importante el papel de los "líderes" dentro de ese grupo, es decir, de estudiantes que mueven al resto y pueden convertirse en importantes apoyos para los profesores. En cualquier caso, estas comunidades acaban creándose con o sin la intervención o dirección del profesor y en algunas ocasiones incluso "sobreviven" al curso.

Tampoco se pueden obviar los inconvenientes que conlleva el uso de herramientas sociales: spam, plagio, aparición de mensajes que no tienen nada que ver con el curso... En todo caso, merece la pena el riesgo. Relacionado con esto estuvo una de las preguntas, en la que se planteaba la tendencia de los estudiantes a escribir trivialidades en las redes sociales. ¿Falta de madurez o falta de competencia lingüística? Espinosa cuestión, cuando además, como asimismo se recalcó, los estudiantes son reticentes al nuevo paradigma educativo del aprendizaje basado en ellos mismos más que en la tradicional clase magistral del profesor en la que ellos son meros sujetos pasivos.

En el turno de preguntas surgió la cuestión de si la participación del profesor en las redes sociales podría incrementar el porcentaje, usualmente bajo, de alumnos que finalizan el MOOC. Se contestó que es evidente la dificultad para dar un apoyo adecuado por parte de los profesores y que seguramente muchos alumnos abandonaban por esta causa, pero tampoco se veía clara una relación directa entre un mayor apoyo y una tasa de abandono inferior.

Con esto, nos fuimos al café y, como el mensaje ya es demasiado largo, dejaré la segunda parte de la jornada para otro.

(Continuará)

4.2.14

Los MOOC y la "doctrina del 'shock'"



Para quienes no conozcan la obra de Naomi Klein (La doctrina del shock), su tesis es que para imponer las ideas ultraliberales de Milton Friedman y su escuela de Chicago, algunos países tuvieron que recurrir, con la inestimable ayuda de los Estados Unidos, a tratamientos de "shock", por ejemplo a golpes de estado que anularon la democracia y, por lo tanto, la capacidad de protestar y rebelarse del pueblo. Tal fue el caso de Chile, donde el gobierno de Allende, entre otras medidas, estaba poniendo en marcha una sanidad y una educación públicas admirables que fueron desmanteladas y privatizadas tras la llegada de Pinochet al poder. Aunque tampoco hacía falta una convulsión política: la devastación del Katrina fue también aprovechada para dinamitar las escuelas públicas de Nueva Orléans, por ejemplo, y sustituirlas por los miltonianos cheques escolares (que, por cierto, en España defiende ese partido que tiene la palabra "progreso" en su nombre).

Algo semejante ha pasado últimamente en España y Europa: continuamente se nos ha machacado con aquello de que estábamos al borde del abismo y con esa excusa se han aplicado intolerables recortes en sanidad, educación, dependencia y otros servicios, siempre en detrimento de los ciudadanos pero a favor del poder económico, que al no poder sacar tajada ya del ladrillo, ha de "diversificarse".

¿A qué viene todo esto? ¿Y qué tiene que ver con los MOOC? La idea que tenemos del "shock" es siempre la de algo traumático, negativo. Pero también puede provocar un "shock" una noticia positiva: que nos toque la lotería, por ejemplo. Y eso debieron de pensar algunos dirigentes políticos cuando surgieron los MOOC, cuando causaron ese "shock" positivo: ¿Cursos ofrecidos por profesores de Stanford, Harvard o el MIT, gratuitos y al alcance de cualquiera? ¡Eureka!

Y si no, que se lo pregunten a los responsables políticos de California, que vieron en los cursos en línea una magnífica oportunidad para reducir costes en su sistema público universitario. Es de imaginar que en los sueños húmedos de los ultraliberales sería fabuloso sustituir ese foco de gastos que es la universidad pública por un estupendo repositorio de cursos en línea realizados por prestigiosos profesores y comprados a compañías que se dedicarían a comercializarlos. ¿Para qué pagar a profesores, que encima suelen ser contestatarios y conflictivos? ¿Para qué mantener esos costosos campus, esas instalaciones, para qué las becas? ¡Si por dos reales conseguimos esos cursos en línea, de alta calidad y a buen precio! Y el "shock" en que vivía el mundillo con esa iniciativa impediría ver lo que realmente se pretendía. Finalmente, nos podríamos encontrar con un grupito de empresas que gestionase el material con más prestigio, un oligopolio que se dedicaría a vender cursos a diestro y siniestro y con unas universidades que no serían más que el agente comercial de esas empresas...

¡Buf! Menos mal que esto no son más que imaginaciones mías. Desde lo anterior, los MOOC han seguido otros derroteros. Ayer mismo, unos compañeros se preguntaban en Twitter si se había pinchado ya la "burbuja MOOC", a la vez que se asombraban al ver que el país de la Unión Europea que más cursos de este tipo está ofreciendo es España.Yo no lo creo así; me parece que lo que va a ocurrir va a ser una especie de mezcla de todo el batiburrillo que está incluido en este mensaje aparentemente caótico. Hemos mostrado la zanahoria de los MOOC, que están muy bien pero cuestan mucho tiempo y dinero que hay que recuperar. Una vez abierto el tarro de la miel y mojados los labios en ella, pasamos al plan B. Convertimos los MOOC en SPOC ("Small Private Online Courses", pequeños cursos privados en línea), aprovechamos lo aprendido de la técnica para elaborarlos y la aplicamos en pequeños cursos que sólo ofreceremos a nuestros alumnos, que, por supuesto, pagarán por ellos. Reducimos costes, recuperamos lo invertido, etc., etc., etc.

Y, por cierto, el defecto que le veo yo a esto no es nada de lo anterior (me parece bien que la Universidad quiera recuperar lo invertido de alguna forma), sino que esta revolución tecnológica no viene acompañada de una revolución pedagógica. Si pensamos que un MOOC no es más que una clase grabada seguida de un cuestionario, poco -o nada- habremos avanzado.

17.1.14

Cinco cosas que no me gustan en Twitter


Son casi ya cinco años usando esta herramienta, que se ha convertido en mi favorita. Me sirve para estar al día en lo mío y también en general. Pero también hay algunas cosas que no me gustan; no se trata de "malas prácticas" ni comportamientos que se puedan censurar ni nada por el estilo. Son simplemente cosas que no me gustan particularmente a mí (y en las que yo mismo he caído algunas veces, desde luego). Helas aquí:

1. El autobombo: El rico refranero castellano no deja lugar a dudas: Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces. Si lo que uno hace es tan interesante, no hará falta que uno mismo lo proclame a los cuatro vientos, ya habrá alguien que lo haga. Si tienes la necesidad de estar continuamente diciendo "yo he hecho esto, yo he hecho lo otro..." mal asunto.

2. Saludos sin fin: No me gustan esos tuits de gente que simplemente dice "buenos días" y agrega una retahíla de cuentas. Además, se suelen repetir varias veces. ¿Qué aporta eso? Pero claro, es que yo busco tuits que me aporten algo; si quiero saluditos y demás está el WhatsApp. ¿O no?

3. Etiquetas que no son etiquetas: Sí, esas de #Estoyhastalasnarices #Vivalapepa y demás que en ocasiones ponemos en nuestros tuits como para hacer una gracieta. No niego que en ocasiones la tengan, pero no me gusta su abuso.

4. Tuits que son solo enlaces: Algo hay que elaborar, ¿no? Y, sobre todo, si el enlace ni siquiera es el original (que alguna pista puede dar), sino que proviene de un acortador. Cuando veo eso, me empieza a oler a cuenta "hackeada" y para esas cosas -como para muchas otras- soy muy cobardón.

5. Ls k kren k stan skrbndo 1 SMS: Reconozco que 140 caracteres no suelen dar para mucho, pero hay que tener muy claro que un tuit no es un mensaje SMS. Cada cosa en su sitio.

Estas cinco cosas se resumen en una: lo que de verdad no me gusta son los mensajes de blogs del tipo "Cinco cosas que no me gustan de..." o "Diez cosas que habrá que tener en cuenta para..." En la variedad está el gusto y lo repetitivo acaba cansando.

29.11.13

La teoría y la práctica

Hace ya más de diez años escribí un artículo que titulé “La ‘crisis de identidad’ de los profesionales de la información”, en el que hablaba de que tras siglos de apacible existencia detrás de los muros de nuestros edificios, los bibliotecarios empezábamos a sentirnos “sacudidos” por la revolución tecnológica y también por el neoliberalismo triunfante para el cual somos un gasto y no una inversión y, en consecuencia, prescindibles o, al menos, recortables. Años después, creo que sigue vigente, por desgracia, y seguimos sintiendo ese vértigo ante la tecnología e, inmersos en la Gran Recesión, luchamos porque se nos considere necesarios, no como algo meramente oneroso en una época en la que todo o casi todo es considerado un gasto superfluo.

Hemos querido dejar atrás el tópico de la vetusta bibliotecaria con moño y gafas de pasta, malhumorada, cuya misión en la vida parece ser mandar callar y que los libros estén siempre colocaditos; en la época de mi artículo parecíamos quererlo hacer poniéndonos rimbombantes nombres en inglés, como “knowledge manager” y sus variantes. En la era de las redes sociales, la cosa parece haber cambiado poco: hoy salen por todos lados conceptos como “community manager” o “content curator”, sobre los que se teoriza mucho pero de los que lo único que parece claro es que si no se nombran en inglés directamente no son. (Me refiero, por supuesto, al contexto de las bibliotecas y, más en concreto, las universitarias.)

A donde quiero ir con este largo preámbulo es al desequilibrio entre teoría y práctica que percibo en estas operaciones que hacemos desde las bibliotecas para intentar ponernos al día y demostrar que somos imprescindibles para la sociedad (para demostrárselo a los políticos que [mal]manejan los dineros, claro está, porque una sociedad medianamente sana ha de tener clarísimo que las bibliotecas son uno de sus pilares esenciales…)

Hace años se suscitó un vivo debate sobre lo que se ha dado en llamar “alfabetización en información” (sé que se conoce de otra forma, pero escribirlo me produciría sarpullido en la yema de los dedos). Una mayoría lo veía muy bien, pero también tenía sus detractores. En mi caso, la pega que le veía entonces, y que aún le sigo viendo, es un exceso de teoría. Sí, se ha escrito mucho sobre esto, se han sentado importantes bases, se han redactado recomendaciones, se han creado comisiones de alto nivel… Pero, ¿realmente se ha puesto en práctica todo eso? No lo sé... Mi experiencia me dice que, después de todo, lo que se está haciendo es la formación de usuarios de toda la vida y no tengo muy claro que esas nobles ideas del “espíritu crítico” o del “aprendizaje a lo largo de la vida” hayan pasado de los escritos teóricos o de las reuniones profesionales a la cruda realidad.

Con las redes sociales, otro de nuestros nuevos nichos de trabajo, me parece que está ocurriendo exactamente lo contrario. En muchas ocasiones, la presencia de las bibliotecas en esos medios se ha debido a la iniciativa de algunos entusiastas que se “tiraron a la piscina”. Es decir, que se fue directamente a lo práctico sin muchas veces plantearse previamente qué es lo que se quería hacer. Ahora, muchos años después, es cuando hay quienes están empezando a teorizar sobre el asunto. Y no digo que esté mal, pero es que me da la sensación de que estas teorías no tienen el mejor de los orígenes. Por un lado, si analizamos la “rentabilidad”, sea en el término que sea, de lo que estamos haciendo en las redes sociales, está claro que de lo que se trata es de “justificar”. Y en nuestros tiempos ya sabemos lo que eso significa: esta era neoliberal considera por defecto “superfluo” todo gasto –aunque solo sea de horas de trabajo- que no sea imprescindible y cada vez hay menos cosas que se consideren imprescindibles. Por otro lado, el fenómeno del “gurú”, que siempre ha existido, se ha exacerbado en este mundo hiperconectado y seguro que hay quien quiere pasar a la historia por ello. Y el mero hecho de que a alguien se le considere un “gurú” no le exime de decir disparates, con el agravante de que muchos los verán como una especie de evangelio y se señalará con el dedo al discrepante. Por tanto, mi impresión es que esos intentos de teorizar llevarán a pocas conclusiones útiles.

Sí que es necesario planificar y racionalizar; la época de la anarquía pasó a la historia y, aunque creo que no se debe prescindir totalmente de ese elemento anárquico que es uno de los principales atractivos del mundo 2.0, ha de haber cierto control. Estimo que el modelo de gestor de comunidades único no es el más adecuado en centros como las bibliotecas, en las que todos y cada uno de sus trabajadores tiene como misión manejar información y ponerla a disposición de los usuarios. Todos en la biblioteca hemos de ser gestores de comunidades y por ello ha de haber unas pautas de uso y unos criterios que indiquen de qué se compondrá el flujo informativo en esas herramientas. Pero sin pasarse, sin interminables y poco operativas comisiones de trabajo y teorizando lo justo, no sea que esto se convierta en algo parecido al célebre partido Alemania – Grecia de los Monty Python, en el que, de tanto pensar, el balón no se mueve hasta que alguien se decide a correr.



11.10.13

Hasta siempre, Colmenarejo. Hola, Humanidades.


Tras un periplo de ocho años, ocho meses y cuatro días, hoy es el último en que trabajo en la Biblioteca del campus de Colmenarejo de la UC3M. Ocho años, ocho meses y cuatro días que han dado para mucho, sin duda. Cuando llegué aquí, en febrero de 2005, apenas sabía lo que era una bitácora y ni siquiera había oído hablar de redes sociales o algo que se le pareciera. Eso no quiere decir que por entonces no me considerase un bibliotecario del siglo XXI, nunca me he identificado con esa parte digamos conservadora de la profesión que tiene como libro sagrado las Reglas de Catalogación. Lo que ocurre es que entonces esas cosas que he mencionado apenas se conocían. Y es que, aunque la sensación sea otra, es mucho, mucho tiempo.

Pocos meses después de llegar, en julio de 2005, empecé a escribir este blog. Hasta entonces lo más parecido al "espíritu 2.0" que había conocido en la Red habían sido foros de diferente tipo y fue precisamente mi desencanto con esos medios lo que me llevó a escribir mi propia bitácora. Muy poco antes se había puesto en marcha la primera experiencia de ese tipo en nuestra biblioteca, 365 días de libros, que fue el intento más temprano de utilizar herramientas dinámicas, que permitiesen la participación activa de los usuarios. Después vendrían más, Facebook, Twitter, primero siempre de forma particular, por probar, y más tarde para la Biblioteca. Fue desde aquí, desde Colmenarejo, donde se dio el mayor impulso a la participación de nuestra institución en las redes sociales, algo que ahora mismo se ve como normal pero que entonces, allá por 2009, parecía cosa de "friquis".

Aquí también se llevó a cabo la experiencia con Second Life, una experiencia fallida pero que en su momento me dio muchas satisfacciones y que sigue viva, al menos en lo que se refiere al modelo, ya que muchas instituciones en el mundo aplican mundos virtuales (no Second Life, precisamente, que en ese sentido lleva bastante tiempo en regresión) a muchos aspectos de la educación en diferentes niveles. Unas experiencias que no gozan de la (excesiva) atención en los medios que tuvo Second Life allá por 2008, pero que en los campos en que se han aplicado han obtenido resultados más que interesantes. Esto lo pude comprobar por mí mismo hace ya algunos años, cuando asistí a uno de los iED Summits.

Desde el lunes trabajaré en la nueva Biblioteca de la Facultad de Humanidades, Comunicación y Documentación. Los alicientes: primero, estaré más cerca de mi casa y, segundo y sobre todo, me enfrentaré a nuevos retos. Materias que nunca he tratado, diferentes usuarios, diferente forma de encarar el trabajo... Renovarse o morir, se suele decir, y creo que es verdad. Llego allí igual que si fuese el primer día que trabajé en esta casa, a pesar de que no me voy a encontrar precisamente en un ambiente extraño. A varias compañeras de las que voy a tener allí las conozco desde hace 20 años y otras han trabajado conmigo aquí en Colmenarejo. Así que voy a estar como en casa, pero con esa sensación de novedad que refresca y hasta rejuvenece. En Colmenarejo he pasado momentos que difícilmente olvidaré y dejo aquí a gente a la que aprecio muchísimo y a la que voy a echar mucho de menos. Pero, como he repetido varias veces estos días, tampoco me voy al otro lado del mundo. Seguiremos en contacto...


17.9.13

Veinte años no son nada...


Así era yo hacia 1995 o 1996

El pasado viernes, 13 de septiembre, se cumplieron 20 años del inicio de mi andadura como bibliotecario en la Universidad Carlos III de Madrid, un trabajo al que llegué casi por casualidad. Es mucho tiempo; me ha dado lugar a ver muchas cosas y, mirando hacia atrás, puedo contemplar los enormes cambios que ha sufrido este mundo (como todos los mundos), un cambio primero tecnológico, con un progreso constante, y ahora un cambio económico, con una crisis que no deja nada sano por muy importante que sea para el desarrollo de una sociedad.

Aquel 13 de septiembre, la entonces directora de la biblioteca, Margarita Taladriz, nos llevó a mí y a mi compañera Maite Rodríguez-Monteverde a la Escuela Politécnica Superior de Leganés, que ocupaba uno de los edificios "normalizados" que tanto abundan en la zona metropolitana Sur de Madrid para albergar institutos de enseñanza secundaria. Allí nos recibió la añorada Paloma Crego, que estaba al frente de algo que con mucho optimismo se llamaba biblioteca, ya que no era más que un aula, que hacía las veces de sala de lectura, aneja a un cruce de pasillos que había sido cerrado con paneles provisionales, donde estaba la hemeroteca y el mostrador de préstamo e información. Poco más allá, en un pequeño despacho, teníamos un ordenador donde consultar algunas bases de datos (Inspec y Mathsci, en CD-ROM; el Current Contents aún nos llegaba en disquetes de 3 y medio y había que pasárselo a los profesores de Informática para que los instalaran en una red Novell).

Todo esto ahora suena a chufla, pero entonces era muy avanzado: yo no llegué a conocer catálogos de fichas ni préstamo manual. Y es que en nuestra biblioteca siempre se procuró estar a la última. Los terminales "tontos" de acceso al OPAC eran un lujo asiático. Yo entré allí teniendo ya buzón de correo electrónico, en una época en que apenas era conocido (recuerdo el primer correo que recibí, una notificación de error del sistema, que me hizo tanta ilusión que la guardé durante meses). También conocí allí la Web, muy poco después de su invención (mi primer curso sobre ella se hizo sobre el navegador Lynx, es decir, aún sin interfaz gráfica) y las hoy vetustas torres de CD para consulta de bases de datos. Todo a la última.

De aquel instituto reconvertido pasamos al campus actual, al edificio Agustín de Betancourt, donde ocupamos un emplazamiento provisional durante cuatro años (aún se pueden ver por allí las rosetas de lo que fue nuestra primera "aula" informática") y luego nos trasladamos al actual edificio de la biblioteca, el Rey Pastor, otra maravilla que desde el principio contó con lo mejorcito que nos proporcionaba la tecnología, además de intentar ofrecer a profesores y alumnos un espacio cómodo y agradable para trabajar.

Casi doce años me pasé en Leganés, hasta que en febrero de 2005 vine a trabajar a Colmenarejo. Aquí fue donde entré en contacto con lo que conocemos como Web social, primero como entretenimiento (me di de alta en Facebook con la única intención de buscar a compañeros de promoción de la carrera) y luego como apuesta por un mejor flujo de comunicación con nuestros usuarios. Aquí también conocí Second Life y fui capaz  de conseguir que la biblioteca se implicase en un proyecto ambicioso pero arriesgado que finalmente, y por desgracia, no salió bien, pero que me dio bastantes satisfacciones.

Y luego llegó la crisis, que todo lo ha cuestionado. Mucho tiempo se llevaba hablando de la justificación del gasto, de la necesidad de aplicar criterios de gestión privada a instituciones como la nuestra, de hablar de "clientes", "productos", "competencia"... Una jerga que nunca me gustó pero que durante mucho tiempo no fue más que eso, jerga. Sin embargo, ahora se ha traducido en unos presupuestos cada vez más exiguos, una penitencia que estamos pagando por algo de lo que no somos responsables: el enorme despilfarro, propio de nuevos ricos, que una economía basada en el dinero fácil del ladrillo inculcó en nuestros políticos y cuyas nefastas consecuencias estamos padeciendo ahora: parece que la culpa de todo la tiene el sector público y por lo tanto hay que recortar, aunque tales tijeretazos indiscriminados y salvajes se escondan, con bastante poca sutileza y mucho cinismo, detrás de la palabra "reforma".

Y ahora me enfrento a un nuevo cambio: el 15 de octubre empezaré a trabajar en la nueva Biblioteca de la Facultad de Humanidades, Comunicación y Documentación: una preciosidad. Más cerca de mi casa, nuevas materias, nuevos profesores y alumnos, compañeros que no son nuevos ya que algunas de ellas entraron conmigo aquel ya un tanto lejano 1993... Renovarse o morir dice el refrán. Biblioteca nueva, biblioteca renovada, Paco, el boticario metido a bibliotecario renovado también veinte años después.



Aquí también (ya lo hice en Facebook el mismo día) quiero nombrar a las diez personas que entraron conmigo en aquella primera promoción de Técnicos Auxiliares de Biblioteca de la UC3M:

  • Juanan Espinosa
  • Concha García Pino
  • Luz González Regato
  • Cruz Hermida
  • Ana Matellano
  • Belén Mosquera
  • Inma Muro
  • Honorio Penadés
  • Maite Rodríguez-Monteverde
  • Toni Urbano
Hoy todos, salvo Cruz, que se fue pronto a la Complutense, y Toni, que está en la empresa privada, siguen en la UC3M, como yo. Ya falta menos para las bodas de plata...

15.6.13

IV Jornadas eMadrid, sobre MOOC: "El efecto transformador de la tecnología sobre la educación"


Acabo de asistir a las IV Jornadas organizadas por eMadrid en Leganés, que han sido sumamente interesantes dado que han contado con la presencia de gente muy importante en el nuevo campo de los MOOC y porque han planteado los retos a los que se enfrentan las universidades españolas ante este fenómeno.

Y es que en la primera jornada hablaron Pierre Dillenbourg, de la École Polytechnique Fédérale de Lausana, donde tienen una más que interesante MOOC FactoryDave Cormier, de la Universidad de la Isla del Príncipe Eduardo, de Canadá, inventor del concepto de MOOC y que se define a sí mismo como "activista de la educación", Piotr Mitros, de edX, una de las plataformas de MOOC más importantes, Pavel Simakov, de Google, que está desarrollando una herramienta para la elaboración de MOOC, Google Course Builder, y Rob Cohen, de 2U, una empresa que suministra enseñanza a distancia a las universidades.

En el segundo día hubo una serie de mesas redondas en las que participaron representantes de universidades públicas y privadas y de empresas y organismos relacionados con los MOOC. Yo sólo pude asistir a las dos de la mañana, que fueron las siguientes:

Estrategias de las universidades españolas ante el fenómeno de los MOOC: Moderada por Manuel Castro (UNED), participaron Vicent Botti (Universidad Politécnica de Valencia), Fernando Cañizal (Universidad de Cantabria), Elena Valderrama (Universidad Autónoma de Barcelona) y Didina González (IE Business School)

Perspectivas de las iniciativas de cursos masivos en España: Moderada por Baltasar Fernández Manjón (UCM), participaron Pedro Aranzadi (Universia), Elena Rodríguez Navarro (CSEV), Manuel Marco (Universidad de Alicante) y Miguel Gea (Universidad de Granada).

La verdad, más que intentar resumir lo que allí se dijo (se emitió en directo en Internet y las presentaciones pronto estarán disponibles), prefiero traer una serie de conclusiones a las que llegaron quienes hablaron y que yo comparto casi plenamente. Parto de un supuesto claro: si bien la tecnología está evolucionando rapidísimamente, la técnica pedagógica no lo hace a la par y, por tanto, aunque tengamos una herramientas que mejoran velozmente y cada vez ofrecen más posibilidades, la forma de hacer de los profesores tiene otros ritmos: es algo muy personal, que no se puede imponer. Esto quizá haga que por momentos se tenga una cierta sensación de desconcierto: ¿por qué se hace esto? ¿Hacia dónde vamos? ¿Va a desaparecer la universidad tal y como la conocemos hoy? A todo esto se intentó dar respuesta.

Las ideas con las que yo me quedo se podrían enumerar así (más o menos siguiendo un orden cronológico de su aparición en el transcurso de las jornadas):

  • Los MOOC implican aprendizaje social, son mucho más sociales de lo que se pueda pensar.
  • Conclusión de lo anterior: trabajando juntos y aprendiendo unos de otros no sólo se hace comunidad, sino que la comunidad se convierte en el currículum.
  • Una de las diversas metáforas que aparecieron me gustó especialmente: la del rizoma. Un rizoma no para de crecer, hacia todas partes y siempre fuerte. Así es el aprendizaje que favorecen los MOOC.
  • En cuanto al cambio de paradigma pedagógico, una pregunta: ¿Queremos que la gente memorice o que se hagan lo suficientemente responsables para poder tomar decisiones?
  • Hay profesores que sienten más "intimidad intelectual" con sus alumnos a distancia que con los que asisten a las clases en el campus universitario.
  • Interesante y para reflexionar: el "boom" de los MOOC ha coincidido con la crisis económica y con las dificultades de financiación de las universidades.
  • Diversas universidades españolas, ya con experiencia en enseñanza a distancia y en OpenCourseWare, no han tenido mayor problema a la hora de realizar el salto hacia los MOOC.
  • Los MOOC no tienen por qué acabar con la enseñanza tradicional, pueden ser un excelente complemento, especialmente si hablamos de estudios de posgrado.
  • Los MOOC son experimentales por definición, son un modelo inacabado y en continua revisión.
  • Es curioso comprobar que ante el "tsunami" (otra de las metáforas habituales) de los MOOC mucha gente, en lugar de refugiarse, se ha lanzado hacia la ola.
  • La "O" de "open", es decir, "abierto", suscita algunas dudas, por ejemplo con respecto a los derechos de autor. Hay que tener claro que si algo es abierto no sólo significa que se pueda utilizar libremente o que sea gratis, sino que también implica la posibilidad de reutilización. Las licencias Creative Commons, por ejemplo, permiten muchas posibilidades en ese sentido. En cualquier caso, aquí los autores, es decir, los profesores, lo tienen un tanto difícil y tal vez tengan que buscar beneficios alternativos, como pueda ser, por ejemplo, la mayor visibilidad de su trabajo.
  • En estos tiempos de crisis se hace difícil encontrar incentivos para los profesores. Algunas universidades los traducen en pequeñas ayudas económicas para asistir a congresos, asignación de créditos docentes, etc., pero poco más se puede hacer.
  • En cuanto al "modelo de negocio", queda claro que algo hay que hacer. No se puede estar sólo tratando de contenidos, estructura y demás y dejar de lado las cuestiones económicas, porque si los cursos no son sostenibles, acabarán por no poderse hacer. Hay diferentes formas de intentar conseguir recuperar la fuerte inversión necesaria, una es el uso del modelo "freemium" (la siguiente es una buena metáfora visual):

  • Otra opción es el cobro por certificación o acreditación; aunque se señalaron las dificultades en cursos con tantos alumnos, por otra parte se constata que la UNED realiza cientos de miles de exámenes al año, con lo cual no sería imposible, contando con una red adecuada de centros, poder hacer exámenes presenciales.
  • Esta cuestión de la acreditación es una de las que más dudas suscita aún. Sea cual sea la solución encontrada, tendrá que ser "económicamente sensata".
Voy a terminar mostrando un tuit de los muchos que he escrito durante estos dos días, que contiene una reflexión bastante interesante y que es uno de los que más me han retuiteado y más debate ha suscitado.


29.5.13

XI Jornadas CRAI: Mis reflexiones (y II)


Si alguien te dice que tiene hambre no le des un pez, enséñale a pescar
(Sobajado proverbio chino) 

Siguiendo con mis reflexiones sobre lo que nos dijeron en las Jornadas CRAI, me llamó mucho la atención la forma de entender la relación con los estudiantes. La subida de tasas, según nos decían, les confería más "poder", por así decirlo, en la universidad y por lo tanto la relación tenía que cambiar. (Como anécdota, nos contaron que cuando el personal quería protestar por los cambios, llegaron los estudiantes por medio de sus representantes a decir a los sindicatos: "nosotros pagamos y a nosotros nos gustan los cambios, así que los aceptáis" y pararon las protestas.)

Esto implica que lo que pretendan sea dar un servicio "total" a los alumnos, todos los días del año y a todas las horas del día. Tal vez los ejemplos que eligieron fuesen un tanto exagerados, como siempre se suele hacer para ilustrar mejor las situaciones, pero daban pie a pensar en la cuestión que indiqué en el anterior mensaje de aquello de pedir un kilo de peras en un taller de coches. Y es que estos servicios convergentes igual dan información bibliográfica, orientación profesional o solucionan cuestiones administrativas que consuelan a un estudiante al que le ha dejado la novia el día previo a un examen, le aconsejan sobre un corte de pelo o cosas de este estilo. Son ejemplos que allí nos dieron, no me los invento. Bien está garantizar el bienestar de los estudiantes, que se sientan bien en nuestra universidad y que no tengan la idea de irse por cosas que se pueden solucionar fácilmente pero, ¿hay que llegar a tanto?

Quizá me voy a ir por los cerros de Úbeda desde ahora. Soy padre y como tal quiero lo mejor para mis hijos. Vivimos en una época frenética en la que es muy difícil conciliar la vida laboral y la familia, especialmente para las mujeres. Dedicamos a nuestros hijos mucho menos tiempo del que quisiéramos y tal vez eso, en nuestro subconsciente, nos lleva a malcriarlos. ¿Cómo no les voy a dar caprichos, cómo les voy a negar nada?

De ese modo, hacemos los deberes con ellos, estudiamos con ellos, jugamos con ellos y hasta cambiamos sus cromos con otros padres a la entrada del colegio. Yo no digo que esto no se deba hacer, pero es que además de mimarlos hay que enseñarles a ser autónomos, a ser personas por sí mismos. Porque luego llega la universidad y en lugar de permitir que esos chicos que ya son mayores de edad se empiecen a buscar la vida por sí mismos, somos los padres los que vamos a hacer la matrícula e incluso preguntamos dónde está la clase a la que tiene que ir el niño que, más grande que un castillo, está mudo un paso detrás de nosotros. (¡Ojo! Que con esto no digo que no tengan que venir los padres a ver donde estudian sus hijos, eso me parece fenomenal, sino que los protagonistas han de ser los propios estudiantes)

Cuando yo estudiaba, si veíamos algo así nos partíamos de risa: ¡pero chico, que ya eres mayor y tienes que aprender a hacer las cosas tú solito! Sin embargo, hoy en día lo raro es que los estudiantes hagan esas cosas sin el padre o la madre al lado llevando la voz cantante...

Quizá sea una idea equivocada, pero creo que los estudiantes no vienen a la universidad sólo a aprender cosas y a hacerse buenos profesionales. También vienen a convertirse en personas, unas personas que no sólo puedan devolver a la sociedad lo que ésta les ha dado, sino también que se sepan mover en el mundo real, que todos sabemos que en muchos casos es muy parecido a una jungla. Bien está que la universidad intente a toda costa que el alumno no se vaya y que se sienta a gusto en ella, pero las cosas que nos decían en las jornadas fueron tales que en una ocasión tuvieron que aclarar que no se trataba de ser paternalistas ni de ofrecer apoyo a estudiantes débiles y desvalidos... Si lo tuvieron que aclarar por algo sería...

Por otra parte, no me parece positivo que los estudiantes sean estudiantes las 24 horas del día, del mismo modo que tampoco me parece positiva la obsesión por el trabajo. Tener vida privada es tan importante como ser un magnífico estudiante o un excelente profesional y eso también se debería potenciar. No todo en la vida de los estudiantes ha de pasar por la universidad...

Como conclusión general y, dado que soy optimista por naturaleza y quiero sacar algo positivo de todo, este ejemplo nos debería mostrar que hemos de cooperar entre todos los servicios universitarios. Tal vez no haya que llegar a la fusión o a la "superconvergencia", pero sí contradecir esa frase del Evangelio que indica "que tu mano derecha no sepa lo que hace la izquierda", es decir, que todos sepamos lo que hacen los demás para establecer sinergias (como se dice ahora), respetar nuestro trabajo y que el servicio que ofrecemos a nuestros usuarios sea para ellos óptimo.

27.5.13

XI Jornadas CRAI: Mis reflexiones


Un espectro recorre Europa: el espectro de Milton Friedman

Acabo de asistir a las XI Jornadas CRAI, que han tenido lugar en Madrid los días 23 y 24 de mayo y que, por cierto, han organizado magníficamente mis compañeros de la Biblioteca de Colmenarejo de la UC3M. Cuando uno va a este tipo de eventos suele volver con buen sabor de boca, porque se presentan avances, ideas innovadoras, incluso rompedoras, que animan a seguir esos caminos mostrados de forma que el servicio que prestamos sea cada vez mejor. Sin embargo, he de decir que en este caso no ha sido así...

El asunto de las Jornadas era la "superconvergencia" de servicios en la enseñanza superior del Reino Unido, algo que, a decir de una de las ponentes, "suena igual de estúpido en inglés que en castellano". No entro en eso; lo cierto es que lo que nos contaron que habían hecho en sus universidades más me preocupó que me entusiasmó.

Las tres ponentes dejaron muy claro que lo que allí contaban no tenía por qué ser extrapolable a otros países, ni siquiera a otras instituciones, ya que cada una de ellas lo había hecho en función de sus características peculiares. El primer hecho que me llamó la atención fue la distinción que, al parecer, se hace en el Reino Unido entre "universidades de docencia" y "universidades de investigación". Lo que nos contaban era aplicable al primer tipo, mientras que los centros encuadrados en el segundo (las grandes universidades, tipo Oxford o Cambridge) ni se habían planteado hacer converger sus servicios. Sin embargo, en España no existen esas distinciones y no se puede entender una universidad sin investigación, o al menos eso me parece...

Y es que de lo que se trata es de "fundir" servicios, agrupar en un solo organismo "convergente" la biblioteca, los servicios informáticos, la gestión académica, la conserjería, la orientación profesional y otros servicios no tan habituales en España como la asesoría psicológica, de imagen e incluso asistencia religiosa. ¿Cuáles son las ventajas de esto? Obtener un servicio mucho más centrado en el estudiante y, claro esta, el ahorro, especialmente en personal. Hicieron bastante hincapié en que no habían despedido a nadie, pero sí había habido gente que se marchó al no querer adaptarse a los cambios propuestos.

Lo de que los servicios estén totalmente volcados en el bienestar del estudiante no suena mal, evidentemente, y parece que es lógico en esas universidades "de docencia". Pero tiene detrás un trasfondo que no se puede separar de la terrible crisis que padece toda Europa. Una crisis que parece que sólo se puede solucionar mediante recortes y restricciones presupuestarias.

El Reino Unido, por mucho que no padezca el euro, no está al margen de estos problemas y menos siendo uno de los laboratorios en los que se experimentó ese modo de entender la economía que idearon Reagan y Thatcher y ahora parece ser el único que se puede plantear. Sin embargo, hasta hace poco los estudiantes de las universidades públicas no debían de pagar tasas. Nos hablaron de su introducción como algo relativamente reciente y, además, las tasas son tales que ríase usted de las que ha metido aquí el ministro Wert. El resultado es que, al pagar tanto, hay que considerar al alumno como un "cliente", como un "socio" y hay que mimarle.

Aquí ya habría materia de debate. A mí jamás me han gustado este tipo de denominaciones cuando nos referimos a servicios públicos, dada la connotación de intercambio comercial que tienen. Yo no estoy aquí para vender nada a nadie, por lo cual no tengo clientes, sino usuarios. Pero bueno, concedamos que si yo tengo que pagar 9.000 libras esterlinas por un curso universitario, al menos tengo derecho a exigir servicios de calidad. Nada que objetar. Sin embargo, eso de que el cliente siempre tiene razón habría que tomarlo con cuidado. Todos somos clientes de algo, pero hemos de tener claro que si voy a un taller de coches no puedo pedir que me vendan un kilo de peras, y que si voy a la frutería no puedo pedir que me cambien el aceite del coche. 

Sin embargo, en estas universidades no parecen tener eso tan claro. Hay que decir que en los tres casos, se trata de universidades no muy grandes que hasta no hace mucho tiempo ni siquiera se consideraban como tales. Eran una especie de escuelas politécnicas que llegado un momento se convirtieron en universidades. Un caso muy particular, pues. Hay una feroz competencia por atraer y, sobre todo, conservar a los alumnos. Cabe suponer que las restricciones presupuestarias son tales que hay que justificar hasta la última libra que un gobierno rácano entrega a estas instituciones. Nos dieron un dato terrible: la pérdida de 100 alumnos (que decidan sobre la marcha dejar la carrera) les suponía un recorte presupuestario de 3 millones de libras (3,5 millones de euros). Es lógico pues, que los intenten mantener a toda costa.

Por todo esto, en ocasiones la sensación que tuve es que más que un progreso, una idea rompedora, nos estaban mostrando una solución (casi desesperada) para una grave situación de crisis, algo que no podría existir sin la crisis...

(Dado que ya me estoy extendiendo demasiado, dejo para otro mensaje lo referido a los alumnos como "clientes" o "socios" y su forma de relacionarse con ellos.)

23.4.13

¡Feliz Día del Libro!

Hoy, 23 de abril, conmemoramos como todos los años el Día del Libro y, para celebrarlo, qué mejor que jugar con la literatura. Eso es precisamente lo que propone mi Biblioteca desde su blog Sin lugar a dudas. Os recomiendo que lo visitéis y participéis. ¿El premio? ¡Qué mejor premio que leer y ejercitar la mente para adivinar qué hemos leído!

10.4.13

Más sobre MOOC: Un manifiesto y una "Declaración de Derechos y Principios"



Creative Commons License
Logotipo: Andybulle

Entre las muchas cosas que leo últimamente sobre los MOOC, tanto a favor como en contra (cualquier artículo o mensaje cuyo título incluya la palabra "moda" ya es sospechoso para mí) he visto dos cosas que me han llamado la atención. La primera es un manifiesto, aparecido a finales de marzo, y que tiene origen español, ya que se pergeñó en la empresa Conecta 13. Dicho documento recoge, en 23 puntos, una serie de ideas que, según dicen sus autores, quieren servir de "detonante para la reflexión y el debate". Resulta interesante leer el manifiesto y también los comentarios de la gente al mensaje que lo presenta. No está exenta de críticas la iniciativa, como por ejemplo, la que le hace Stephen Downes en su blog y que allí mismo fue debidamente contestada por los promotores de la iniciativa. (Stephen Downes es un especialista en pedagogía y enseñanza en línea del National Research Council de Canadá).

Por otra parte, me he encontrado con "A Bill of Rights and Principles for Learning in the Digital Age", es decir, algo así como una declaración de derechos y principios para el aprendizaje en la era digital que también me ha parecido de lo más interesante y que os recomiendo que leáis. En este caso proviene de Estados Unidos, concretamente de Palo Alto, California, donde se empezó a trabajar en ella en diciembre de 2012. Muchas veces la tecnología va tan deprisa que es un poco difícil pararse a reflexionar, en el marco de la educación o el aprendizaje digital, sobre cosas tan importantes como:
  • El derecho de acceso al aprendizaje
  • El derecho a la intimidad (soy un purista; traduzco para los que no lo son: privacidad)
  • El derecho a crear un conocimiento público
  • El derecho a los datos personales y a la propiedad intelectual de los estudiantes
  • El derecho a la transparencia financiera
  • El derecho a la transparencia pedagógica
  • El derecho a la calidad y a ser atendidos
  • El derecho a tener grandes profesores
  • El derecho a ser profesores
Y, en cuanto a los principios enunciados, son:
  • Contribución global (¡no hay límites geográficos!)
  • Valor
  • Flexibilidad
  • Aprendizaje híbrido (¡no todo ha de ser obligatoriamente digital!)
  • Persistencia
  • Innovación
  • Evaluación de la formación
  • Experimentación
  • Civismo
  • Juego (Por supuesto... ¡La ludificación!)

21.3.13

Los blogs de bibliotecas en la era de las redes sociales


¿Siguen teniendo sentido las bitácoras o blogs de bibliotecas en la era de las redes sociales? ¿Para qué seguir manteniendo un blog si ya podemos estar en contacto con nuestros usuarios en Facebook, Tuenti, Twitter, etc.? Preguntas tramposas. ¿Acaso son incompatibles? Yo creo que no. Sí que es cierto que la inmediatez da cierta ventaja a las redes sociales como método de comunicación, pero esa inmediatez conlleva muchas veces una falta de reflexión, un "exceso de velocidad" que nos puede conducir a meter la pata, como vemos día sí y día no con las "perlas" que algunos (sobe todo políticos y famosetes de diversa calaña) dejan caer desde sus cuentas de Twitter o Facebook y luego provocan tempestades. Los blogs permiten, desde luego, una reflexión más mesurada y una exposición de lo que se quiere decir más meditada y clara. Los 140 caracteres y la ventaja que supone su concisión no son siempre aplicables a todo lo que se quiera decir.

En la biblioteca de la UC3M, donde trabajo, tenemos experiencias con blogs desde hace bastante tiempo. El primero fue 365 días de libros, de la biblioteca del campus de Colmenarejo, del que ya hablamos hace unos cuantos añitos en un artículo que publicamos mi compañero Honorio Penadés (el padre de la criatura) y un servidor en El profesional de la información. Se trata de una bitácora literaria o, mejor dicho, "un blog de biblioteca universitaria para la promoción de la lectura", que pretende desde el principio potenciar el uso de las colecciones no académicas por parte de la comunidad universitaria y normalmente acompaña las nuevas publicaciones con exposiciones que se hacen en la entrada de la biblioteca del campus de Colmenarejo, en las que se ofrecen a los usuarios libros y otros documentos relacionados con aquello de lo que se está hablando. Además, cuenta con una página en Facebook.

Más tarde llegó Biblioteca y + música, que aprovechó para su título un eslogan que se utilizó durante un tiempo en la biblioteca para divulgar la colección de música. Esta vez la iniciativa fue de la biblioteca de la Escuela Politécnica Superior de Leganés.

La biblioteca de Humanidades, en Getafe, tenía un par de blogs que ahora ha fusionado en uno: Fancine y +. Ha tenido un lavado de cara y ha aunado en su temática el cine y las series de televisión. Posee además la peculiaridad de nutrirse no sólo de lo que publica el personal de la biblioteca, sino también críticas y comentarios de alumnos y profesores. También tiene página en Facebook.

El último en llegar ha sido Sin lugar a dudas, el blog del servicio de Atención a Usuarios, que de una forma amena, sencilla y directa explica diferentes aspectos de la biblioteca que muchas veces hacen surgir dudas entre nuestros usuarios. Y lo hace utilizando el lenguaje que hablan sus destinatarios: sabida es la tendencia que tenemos los bibliotecarios a emplear nuestro argot, muchas veces creyendo que cualquiera lo entiende. Grave error, del que no adolece esta recomendabilísima bitácora.

Como veis, aquí seguimos apostando por los blogs como forma de comunicarnos con nuestros usuarios. Son mecanismos totalmente complementarios con las redes sociales y permiten una mayor reflexión que, además, perdura mucho más: los usuarios siempre podrán volver a consultar aquella entrada del blog que hablaba de esa música, película, libro o serie que le gustaba o que solucionaba esa duda que tenía sobre el préstamo, los horarios o el carné de la biblioteca. Una publicación de Facebook o ya no digamos un tuit son bastante más volátiles...

P.S.- Para que no se me enfaden mis compañeros Julio Macías y Rosa Jiménez añadiré otro blog: el del Club de Lectura que llevan en los campus de Leganés y Colmenarejo y en el que comentan el libro que va a ser el centro de los debates y discusiones del Club, una actividad, por cierto, que organiza la Biblioteca en colaboración con Espacio Estudiantes, el servicio cultural, deportivo, de voluntariado, etc., de la Universidad.

15.3.13

Jornada sobre la Educación Abierta en la UC3M (y III)


En la tercera sesión, titulada Experiencias y tendencias de la educación abierta en universidades españolas (UNED, UPM, UC3M) participaron Edmundo Tovar, director de la Oficina OCW de la Universidad Politécnica de Madrid, Ángeles Sánchez-Elvira, Directora del Instituto Universitario de Educación a Distancia de la UNED y Teresa Malo de Molina, directora del Servicio de Biblioteca de la UC3M. Moderó Isabel Barro, directora del Servicio de Informática y Comunicaciones de la UC3M.

Empezó hablando Edmundo Tovar de OpenCourseWare, una iniciativa por los recursos educativos en abierto que forma parte del movimiento "Open Access" o Acceso Abierto. En principio consistía simplemente en publicar recursos educativos en abierto, pero últimamente está sufriendo una transición para incorporar más servicios.

La idea de los recursos educativos en abierto tiene el respaldo de la ONU por medio de la Unesco; OCW es de acceso abierto, pero no tiene apoyo docente ni interacción, ni tampoco certificación. La forma de saber si se han asimilado los contenidos es la autoevaluación. Es difícil realizar un análisis de su utilización, ya que al ser cursos aislados es complicado encontrar datos; para facilitar esta tarea se ha creado un motor de búsqueda y se está intentando normalizar los datos que se puedan recopilar. Sí que se puede indicar que de los cursos que hay en español, la mayor parte están hechos en España y que nuestra universidad, la UC3M, es la segunda universidad española por número de cursos en OCW. Es digno de mencionar, asimismo, que en muchos casos los responsables de OCW en la universidades son PAS, especialmente de Biblioteca (en nuestro caso es nuestra compañera Susan Webster, que, además, se encargó de organizar, y muy bien, esta Jornada).

OCW ofrece muchas ventajas, sobre todo porque supone una aportación para afrontar las necesidades educativas de la sociedad, además de la reducción de costes que conlleva la presentación de una asignatura dentro de esta iniciativa. Pero también hay problemas, como la comunicación con el profesorado (aunque la mayoría de profesores consultados consideran OCW como una iniciativa fundamental) o la diversidad de licencias de los materiales utilizados. Además, el desconocimiento o la falta de reconocimiento suponen rémoras que impiden que muchos profesores publiquen en OCW. En lo que se refiere al reconocimiento, se ha hablado con la ANECA, para que esta agencia pudiese valorar el trabajo realizado en OCW, pero no ha habido resultados. La aparición de los cursos masivos, por otra parte, puede ser un acicate ya que puede suponer la creación de redes de investigación.

Como conclusiones: OCW está muy implantado en España, pero más bien poco en Iberoamérica, y lo que se produce está mayoritariamente en español, hay muy poco en inglés. Reiteró Edmundo Tovar los dos aspectos negativos fundamentales: la falta de apoyo institucional y de incentivos para los profesores.

Fue entonces el turno de Ángeles Sánchez-Elvira, que nos habló de la UNED Abierta. Esta universidad está ya muy acostumbrada a elaborar materiales para consultas a distancia y a la evaluación de su aprovechamiento. La firme voluntad social de la UNED hace que asuma sin reservas la idea de la Unesco de hacer llegar  la formación allá donde no hay acceso a ella, para propiciar la inclusión.

Sin embargo, la idea de la UNED Abierta es muy reciente, se trata de organizar los recursos ya existentes para que lleguen a todo el mundo, constituir una puerta abierta por la que acceder a todo lo que produce la universidad: cada espacio tiene su propia biblioteca abierta. Por ejemplo, para poner en abierto la producción multimedia tienen el Canal UNED o, para crear una "presencialidad virtual" cuentan con las aulas AVIP.

Muchos profesores, además, graban sus tutorías para ponerlas a disposición de quien las necesite, se realizan videoconferencias síncronas que graban, utilizan iTunes y, también, las redes sociales. Tienen un canal en YouTube en el que ha habido 2 millones de descargas, unos 45.000 seguidores en Facebook y 34.000 en Twitter.

Con respecto a los cursos en abierto, tienen ahora 45 en diversas plataformas, con un total de 400.000 estudiantes. Son cursos que han evolucionado desde OCW incorporando para ello la socialización de quienes los siguen. La UNED apoyó institucionalmente cursos de acogida autosuficientes para nuevos estudiantes, cursos en los que se hace hincapié en competencias transversales y son muy visuales, con la pretensión de ser atractivos y motivadores.

En cuanto a los MOOC, han surgido súbita, inadvertidamente, pero no considera que haya que tener miedo: enriquecerán la universidad. La UNED participa en tres plataformas: unX (8.000 inscritos), Aprendo (16 cursos, 107.000 inscritos) y Miríada-X (16 cursos, 94.000 inscritos). Los MOOC suponen un ejemplo de inclusión social al romper, por ejemplo, la brecha digital entre estudiantes y docentes. Mirando al futuro, consideran que están abiertos a la innovación y la creatividad en la enseñanza superior.

Prosiguió nuestra directora, Teresa Malo de Molina, que empezó hablando de la evolución de OCW en la UC3M: se puso en marcha en junio de 2006. Al año siguiente hubo un piloto y una primera convocatoria pública. Actualmente hay casi 200 cursos repartidos en 29 categorías. La oficina OCW está gestionada desde la biblioteca; contamos con un repositorio que acaba de implantar el protocolo OAI PMH. Los profesores gozan de bastante autonomía para realizar estos cursos y el principal escollo son los derechos de autor.

Habló después del "Proyecto Genghis", que se puso en marcha en 2012 para adaptar la filosofía de Khan Academy a los cursos cero para nuevos alumnos. Es una metodología cuyos cursos incluyen vídeos breves y sencillos y ejercicios, en los que los estudiantes han de seguir un camino previamente trazado. En ellos el juego, la ludificación, desempeña un papel fundamental y existe un seguimiento exhaustivo de los alumnos.

El curso piloto elegido fue de Física. Se plantearon diversos bloques cada uno de los cuales estaba formado por varios temas. Cada tema tenía su vídeo y sus ejercicios. Los profesores se adaptaron rápidamente a este nuevo modelo. Para elaborar los vídeos se compraron tabletas gráficas con los correspondientes programas para su manejo y la grabación de vídeos; la tableta se utiliza como una pizarra, aunque también se realizaron grabaciones de experimentos completos.

El vídeo expone el concepto y los problemas sirven para ayudar a comprenderlo y practicar sobre él. Se podían realizar hasta ocho veces y se planteaban pistas, para mitigar el aislamiento de la autoevaluación. Se ha mencionado de pasada unos párrafos más atrás la ludificación: fue uno de los grandes éxitos de la iniciativa. Se crearon insignias con importantes monumentos de Madrid para indicar el grado de aprovechamiento, cada una de ellas suponía haber superado los bloques con mayor o menor eficacia. Esto se unía a los puntos que el propio sistema Khan va generando. El nivel de competencia se expresaba con una baraja de ocho cartas y la puntuación, con unas hojitas. Todas estas técnicas de ludificación supusieron un verdadero enganche para los alumnos.

La participación fue muy elevada: de 120 alumnos matriculados para empezar su grado en septiembre, hicieron el curso 97, y de ellos más de la mitad con gran aprovechamiento. Recalcaron como aspectos más motivadores el formato vídeo y el juego. En la parte negativa, tener que repetir los ejercicios. Los profesores también se mostraron muy satisfechos.

El éxito del proyecto llevó a potenciar el grupo MAREA (Multimedia y Recursos Educativos Abiertos), creado en mayo de 2012, que se planteó como objetivos analizar la situación de los recursos educativos en la universidad, ver qué están haciendo otros, trazar políticas en este sentido en la universidad y definir protocolos de actuación. El primero de estos objetivos ya se ha llevado a cabo; se han pasado encuestas a los departamentos, se han comparado los recursos educativos en abierto de otras universidades y se están elaborando recomendaciones.

En la última convocatoria de innovación docente de la universidad, se plantearon el uso de Khan y también la creación de MOOC; para gestionar mejor los recursos se creó la Unidad de Tecnología Educativa e Innovación Docente (UTEID), coordinada desde la biblioteca y en la que, además de este servicio, participan los de Informática y Comunicaciones y Grado, cuyos objetivos son asesorar al profesorado e identificar buenas prácticas y también innovaciones tecnológicas. Para ello cuenta con un Observatorio de Buenas Prácticas, que entre sus misiones tiene elaborar guías a tal efecto, y un Observatorio de Innovación Tecnológica que evalúa herramientas y otros recursos de este tipo.

En conclusión, los objetivos más inmediatos que se plantea la UC3M son:

  • Que todos los cursos cero que se realizan sean tipo Khan.
  • Con relación a los MOOC, seguir con la participación en Miríada-X y utilizar Google Course Builder para crear nuestra propia plataforma.
  • Actualizar y potenciar nuestro propio sistema de gestión del aprendizaje (Aula Global - Moodle)
Con esto terminaron las intervenciones de los miembros de la mesa y comenzó un turno de preguntas. Se inquirió si Miríada-X iba a poder suministrar datos de acceso a la plataforma. Contestó Pedro Aranzadi que sí, ya que estaban embarcados en proyectos europeos relacionados con macrodatos de los que ya irían informando. En relación con el reconocimiento, indicó que insistirían a la ANECA, pero esta agencia es "dura de pelar".

Intervino Teresa Malo de Molina diciendo que se está apoyando al profesorado en las tareas "más ingratas" y también se les pasa información sobre el impacto de sus iniciativas, es decir, su "visibilidad".

Ángeles Sánchez-Elvira expresó su preocupación porque desde las comisiones de expertos se esté proponiendo reducir o eliminar la acreditación docente.

La moderadora, Isabel Barro, preguntó cómo estaban afectando estos cambios a la generación de conocimiento en las universidades. Respondió Edmundo Tovar que precisamente porque aún no somos conscientes del carácter de estos cambios tenemos que hablar de ello. Apostilló Teresa Malo de Molina que hay que apostar fuertemente ya que hay un cambio radical en ciernes y hay que adaptarse a él. Añadió Ángeles Sánchez-Elvira que la gestión de estos cambios siempre abre oportunidades muy interesantes; las generaciones que van a llegar a la universidad están muy acostumbradas a trabajar en red y los docentes se tendrán que adaptar a esto.

Desde Twitter, Eva Méndez preguntó que, dado que el informe de la comisión de expertos del 12 de febrero dice que hay que aprovechar el potencial de las mejores universidades y profesores españoles para sumarse a la iniciativa de recursos educativos en abierto, ¿se tienen que "mojar" las universidades? ¿Apoyará el Ministerio propuestas para la reforma y mejora de la calidad en este sentido? La conclusión fue que no se "mojan" y que habría que crear un sistema de "revisión por pares" para la docencia, según palabras de la propia profesora Méndez.

Clausuró la Jornada Carlos Delgado Kloos: habrá un cambio profundo más pronto que tarde; lo que se abre, mejora. La clave está en compartir, en enseñarnos los unos a los otros; de ahí vendrán las mejoras. Y también es muy importante no ofrecer resistencia al cambio. Recordando que esta Jornada formaba parte de la Open Education Week y agradeciendo la presencia de los asistentes, puso fin a la Jornada nuestro vicerrector.



14.3.13

Jornada sobre la Educación Abierta en la UC3M: Resumen (II)


La segunda sesión llevaba el polisémico título de ¿Están las universidades españolas en "COMA"? Estuvo moderado por Eva Méndez (@evamen), nuestra vicerrectora adjunta de Insfraestructuras y Medio Ambiente, y en ella participaron tres vicerrectores de tres universidades diferentes: Emilio Mínguez Torres, vicerrector de Planificación Académica y Doctorado de la Universidad Politécnica de Madrid, Miguel Santamaría Lancho, vicerrector de Coordinación, Calidad e Innovación de la UNED y Raúl Sánchez Fernández, vicerrector de Grado de la UC3M.

La profesora Méndez planteó tres preguntas muy concretas a los miembros de la mesa:
  • ¿Están las universidades en "coma"?
  • ¿Cuáles son los retos más importantes ante este nuevo mercado que se abre?
  • ¿Cómo ven la universidad en diez años?
Emilio Mínguez respondió a la primera pregunta indicando que la UPM tienen dos MOOC en Miríada-X (quiero recordar que "coma" se corresponde también con las iniciales "curso online masivo y abierto", de ahí la polisemia del título de esta sesión); no cree que representen un peligro para la universidad y también tiene claro que no se puede permanecer al margen de este nuevo fenómeno.

En cuanto a la segunda pregunta, empezó planteando otra: ¿Las competencias adquiridas en estos cursos serán garantía para las empresas? Sobre esta cuestión aún no se ha creado siquiera una corriente de opinión. Sobre los retos, señaló la evolución de los precios de los grados y los posgrados; en el caso de estos últimos se ha apreciado una sensible caída en la matriculación. Esto lleva a cuestionarse el modelo de negocio: ¿qué sacará la universidad de todo este nuevo modo de entender el aprendizaje y la docencia? Se plantea asimismo como un reto la puesta en marcha de un grado en abierto.

En cuanto a la tercera pregunta, por un lado espera que haya menos cambios de normativa, es decir, una menor intervención política en la universidad. Por otro lado, la evolución de estos años ha hecho más fácil el contacto entre profesores y estudiantes.

Miguel Santamaría empezó recalcando que las universidades españolas están en proceso de adaptación a los MOOC, algo que en Europa sólo se está haciendo aquí y en el Reino Unido; esto no nos ha de extrañar, ya que los MOOC son un fenómeno mundial y es lógico que estén más implicadas las dos lenguas más extendidas.

Señala que la UNED ya sacó su propia plataforma de MOOC antes de la aparición de Miríada-X, aunque también se han volcado ahí, donde tienen 16 MOOC. No cree que pongan en peligro la universidad, los ve como una mera adaptación a una necesidad concreta. Y quiere dejar claro que no se puede considerar a los MOOC como enseñanza a distancia, ya que falta en ellos una figura fundamental, la del profesor-tutor.

En lo que respecta a la segunda pregunta, ve como un gran reto la certificación y cita alguna herramienta que puede ayudar en esta cuestión (Mozilla Badges). Dijo que la UNED tenía previsto certificar tras una prueba en línea cobrando por ello 12 €, pero también podrá haber certificaciones previo examen presencial que costarán hasta 70 €. La UNED ya dispone de medios para poder llevar a cabo estas pruebas.

Estima que poder examinar un curso antes de realizarlo es un buen acicate para trabajar en ello; en cuanto a la motivación de los profesores, la ve sobre todo en su compromiso con Internet como medio. Y antes de hablar de modelo de negocio prefiere hacerlo de modelo de servicio y cita otro tipo de MOOC, los "patrocinados", que pueden servir, por ejemplo, para respaldar campañas de tipos diversos.

Sobre la tercera pregunta, dijo que espera que la universidad pase de ser "masificada" a "masiva". También que la UNED pase a tener en el futuro muchos más alumnos de posgrado que de grado. Por último, habrá que ver cómo puede aprovechar la empresa las carreras que tienen pocas posibilidades de empleo.

Raúl Sánchez empezó poniendo un ejemplo de verdadero "coma" ante la llegada de un gran cambio: el de Kodak y la fotografía digital. No cree que sea el caso de la universidad hoy en día, lo cual no quiere decir que no haya que replantearse a medio plazo el modelo de enseñanza y tener claro que va a haber que competir; es decir, la universidad no va a desaparecer, pero sí que hay presión para cambiar el modelo.

Para él, los MOOC se pueden aplicar a todo tipo de aprendizaje, como el que aquí tratamos pero también, por ejemplo, al reciclaje profesional, por lo cual es necesario adaptarse a múltiples niveles y ser más flexibles, teniendo claro que esto dificultará la gestión. Pero hay que aprender y cambiar para seguir siendo competitivos y no sólo cambiar de cara al exterior, sino también hacia dentro, internamente. ¿Habrá ventajas con respecto al mercado laboral? Depende.

Sobre la tercera pregunta, tiene claro que la universidad no será un simple ordenador enchufado a la red, pero también que el horizonte se va a ampliar muchísimo y una universidad como, por ejemplo,  la Carlos III no va a poder tener sólo en cuenta lo que sucede en Madrid, sino que se tendrá que abrir a todo el mundo. Expreso su temor a que se produzca una concentración en grandes centros, una especie de multinacionales del conocimiento y el aprendizaje que haga que se pierdan iniciativas que tal vez sean más modestas, pero igual de interesantes.

Los miembros de la mesa aludieron a Pedro Aranzadi, que corroboró todo lo dicho por ellos.

Como conclusión, Eva Méndez indicó que no estamos en coma, que hemos reaccionado. En la universidad hay una reflexión profunda que está siendo muy motivadora y además queda mucho trabajo por hacer, con un solo límite: la imaginación.

Con esto, nos fuimos al café.

(Continuará)

13.3.13

Jornada sobre la Educación Abierta en la UC3M : Resumen (I)


En el marco de la Semana de la Educación Abierta, que tiene lugar entre los días 11 y 15 de marzo, la UC3M celebró el pasado lunes día 11 una Jornada sobre la Educación Abierta que quien esto escribe se encargó de "tuitear" desde la cuenta de nuestra biblioteca (@biblioteca_uc3m). Basándome en ello voy a intentar resumir (me temo que en varios mensajes) las muchas cosas interesantes que allí se dijeron.

La Jornada se dividió en tres sesiones. La primera, moderada por el vicerrector de Calidad y Plan Estratégico de la UC3M, Mikel Tapia, se tituló Educación abierta y universidades, y en ella participaron, además del prof. Tapia , que también se encargó de dar la bienvenida a los asistentes a la Jornada, Carlos Delgado Kloos (@cdkloos), vicerrector de Infraestructuras Académicas y Medio Ambiente de la UC3M y Pedro Aranzadi, Director General del portal Universia.

Primero se proyectó el siguiente vídeo introductorio:

A continuación, intervino Carlos Delgado Kloos: ¡Ábrete, sésamo! Abriendo la universidad. Nos habló de los numerosos cambios habidos en el campo de la enseñanza y el aprendizaje: en el personal y equipamiento, en el ritmo de aprendizaje y en la metodología pedagógica. Gracias a estos cambios, se han podido crear recursos de forma masiva y con formatos innovadores, se han podido alterar la sincronía o asincronía del aprendizaje, pasando de la sincronía total profesor-alumno tradicional (ya sea de forma presencial o no), a la asincronía total (por ejemplo, en OpenCourseWare) y la sincronía parcial (el caso de los MOOC) y se han empezado a utilizar métodos nuevos como el conocido como "flipping the classroom" (que no es "flipar en clase", advierto, sino que se podría expresar en nuestro idioma como "dar la vuelta a la clase").

Pero asimismo cambia el "modelo de negocio": educación en abierto y gratuita, algo que tampoco nos ha de extrañar porque es el modelo imperante en  Internet: casi todo es de acceso libre, casi todo es gratuito, pero... Siempre hay algo por lo que hay que pagar, unos servicios añadidos a esa gran cantidad de servicios libres, unos valores añadidos que no serían gratuitos, un modelo que se podría designar como "freemium" (por free + premium).

Este proceso de cambio que está sufriendo la educación tiene su paralelo en lo que ha sucedido con la prensa o la música: del pregonero del pueblo o los conciertos en directo a la prensa en papel o los discos de vinilo o CD y de ahí a la difusión digital. En muchos casos gratuita, pero con determinados servicios de pago (acceso completo a artículos o música sin publicidad insertada, por ejemplo).

La UC3M se va adaptando a este cambio, por ejemplo introduciendo vídeos en su plataforma docente Aula Global (aunque es un entorno cerrado), utilizando la metodología Khan para crear cursos cero (preparación para estudiantes que se van a incorporar al Grado), subiendo MOOC a la plataforma Miríada-X o elaborándolos con Google Course Builder; también de cara al exterior mediante nuestro portal de vídeos (Arca), YouTube o iTunesU.

Por otra parte, y en lo que se refiere a la investigación, se da la paradoja de que los investigadores escriben, revisan y maquetan artículos científicos de forma gratuita, luego las editoriales los publican y hay que pagar (bastante) por consultarlos. De ahí la importancia de la publicación en abierto para acabar o al menos mitigar esta extraña situación.

La conclusión general es, pues, que hay que abrir la Universidad, tanto en lo referido a los contenidos educativos como en resultados de investigación.

A continuación, Pedro Aranzadi nos habló, bajo el título Políticas de apoyo de Universia para la educación abierta, de Miríada-X, un proyecto muy reciente (lleva funcionando apenas dos meses) y ambicioso, que ha echado a andar muy deprisa, por lo cual es muy de valorar la valentía de los profesores implicados que están participando con sus MOOC. Aún tenemos cierta desventaja con las plataformas anglosajonas, que tienen un mayor rodaje, pero la distancia no es tanta.

Pero el antecedente es OCW, una iniciativa del MIT en la que Universia participó desde el principio; gran parte de los componentes del consorcio OCW provienen de España e Iberoamérica. El camino recorrido desde entonces ha servido para lanzar con ciertas garantías los nuevos MOOC, con una característica fundamental: el idioma, español o portugués.

A este esfuerzo han contribuido varios actores: por un lado las universidades, que crean los cursos y se implican por medio de las comisiones sectoriales académicas y de TIC, Telefónica, que aporta la plataforma, los programas y el sistema, en principio de código abierto, y el Santander por medio de Universia, que contribuye con el tráfico de los diferentes portales que conforman la red de universidades.

Además, como acicate para el lanzamiento de Miríada-X, se ha convocado un premio al mejor MOOC dotado con 10.000 €, así como un accésit de 4.000 €. Algunos datos sobre lo que está ocurriendo en la plataforma son:

  • Los primeros MOOC empezaron el 31 de enero; concluirán el 25 de abril y los premios se entregarán el 2 de mayo.
  • El país más representado es España, seguida de Colombia.
  • El curso con más estudiantes apuntados tiene más de 31.000
  • Tres de los cuatro cursos con más estudiantes son de idiomas
Llama la atención la gran repercusión que ha tenido la plataforma en los medios a pesar de una publicidad modesta: esto es achacable a la gran difusión que ha habido en las redes sociales, especialmente Twitter, lo cual da una idea del gran potencial de los llamados medios sociales para captar usuarios para la plataforma. Ahora mismo hay más de 160.000 usuarios y, si se mantiene el crecimiento actual, esperan llegar al millón a finales de este año.

Sobre el futuro... El retorno de esta fuerte inversión es incierto. Habrá una especie de "selección natural" de los cursos y la universidad irá perdiendo su papel intermediador, pero lo que nunca perderá será el de acreditación. En este momento se está utilizando mucho la evaluación por pares, pero aún no se ha logrado encontrar un algoritmo "definitivo" para considerarla satisfactoria. Entonces, ¿cómo evaluar? Hay que poner de acuerdo a las universidades para llegar a una normalización de las pruebas, pero es muy complicado. Tal vez hubiera que crear una red de centros donde se realizasen exámenes presenciales que llevasen a la acreditación, lo cual incluso podría ser un embrión de un espacio iberoamericano de educación superior.

Otra cuestión peliaguda es la económica. Ahora mismo se trata sólo de sacar lo comido por lo servido, pero en el futuro la cosa no se plantea así. Una opción es el cobro por las acreditaciones, que sería diferente según el tipo, definido de la siguiente manera:
  • Reconocimientos de participación (si se han realizado al menos el 80% de las actividades propuestas)
  • Certificados de aprovechamiento.
  • Certificados con examen presencial.
Este último aspecto es el más problemático, pero se hizo mención de una experiencia del Grupo 9 Universidades para crear una red de centros donde realizar exámenes de este tipo.

(Continuará)

6.3.13

MOOC: Un caso práctico (II)


Me voy a detener en describir, siquiera brevemente, el trabajo que hace la Unidad de Tecnología Educativa e Innovación Docente (UTEID) recién creada en la UC3M, coordinada desde la Biblioteca y en la que además participan los servicios de Informática y Comunicaciones y de Grado.

En la UTEID hay dos partes: un observatorio de Innovación Tecnológica (del que forma parte quien esto escribe) y un observatorio de Buenas Prácticas. El primero se ha encargado, entre otras cosas, de "cotillear" por ahí para ver qué se estaba utilizando como plataforma para alojar los cursos. Yo, por ejemplo, me apunté a uno de la Universidad de Stanford para ver cómo funcionaba Class2Go, pero se analizaron bastantes más. Finalmente, para los MOOC que en un futuro próximo realizará la UC3M, la plataforma elegida ha sido Google Course Builder, que va mejorando continuamente y ya anda por la versión 1.2.1. Paralelamente, como ya comenté en el mensaje anterior, la Universidad también ha puesto tres MOOC en la plataforma Miríada-X.

El segundo observatorio también ha cotilleado por allí y, como resultado de ese trabajo, ha elaborado, verbigracia, una completa guía de buenas prácticas para la creación de vídeos educativos que sirva como pauta a los profesores a la hora de elaborar estos materiales.

Pero además se ha hecho un gran esfuerzo, teniendo en cuenta los tiempos de crisis y recortes en que vivimos, para poner a disposición de los profesores infraestructuras que les sirvan para llevar a efecto estos proyectos de innovación en la enseñanza y el aprendizaje. Así, en las bibliotecas de Ciencias Sociales y Jurídicas (Getafe) y de la Escuela Politécnica Superior (Leganés) se han dispuesto espacios equipados con tabletas gráficas y el programa SmoothDraw, que les sirve para realizar vídeos tipo Khan Academy, es decir, como si estuviesen escribiendo sobre una pizarra de toda la vida. También cuentan con el programa de grabación de pantalla y edición de vídeo Camtasia. Pero si esto no les vale porque quieren hacer otro tipo de vídeo, pueden utilizar el estudio de grabación del área de Audiovisuales del Servicio de Informática y Comunicaciones.

Por lo tanto, nuestra tarea es facilitar todos los medios a nuestro alcance a los profesores para que se tiren a esta apasionante piscina de la innovación docente.