16.1.08

Pornografía frente a libertad de información


(Usuarios en los ordenadores de la biblioteca J. Erik Jonsson, de Dallas.
Foto de Sonya N. Herbert)

Aunque el título del mensaje parece indicar que lo que seguirá es algo serio, no es cierto. Este mensaje sería digno de figurar en la célebre bitácora de mi amigo y compañero Odd Librarian, especialmente si se tiene en cuenta el epígrafe bajo el que me llegó: "Epidemia de pornografía causa dilema para bibliotecas."

Así que me voy a dar una tregua y no voy a hablar de mis "epidemias" favoritas (la de "ganar dinero sin hacer nada o cometer perversiones" de Second Life o la de "apuntófagos", de la que estamos en "temporada alta", como ya ha llamado un periódico a la época de exámenes con relación a la biblioteca, cual si fuéramos unos grandes almacenes). Hoy toca la "epidemia de pornografía" que ha provocado un intenso debate en las bibliotecas públicas de Dallas, en el estado de Texas.

Recomiendo la lectura de la noticia, más que nada por el gracioso español que emplean, siempre rozando el límite del "Spanglish" y en ocasiones recordando esos traductores automáticos que tantos minutos hilarantes nos pueden ofrecer.

¿De qué va la cosa? De que hay quien se molestó en comprobar la proporción de páginas de contenido pornográfico que se consultaban en los ordenadores de acceso público de esas bibliotecas en un espacio determinado de tiempo. Según la noticia, sólo en 45 minutos de un día concreto (19 de diciembre de 2007), el 7,5% de las páginas Web a las que se accedió eran de ese tipo.

Como no hay restricción de acceso alguna, hay quien ha planteado que se instale algún tipo de filtro para impedir que, por ejemplo, los niños puedan entrar en lugares pornográficos. Otros, en nombre de la libertad de información, se oponen.

No me resisto a entresacar un par de frases:

Queremos que el público venga a nuestras bibliotecas y haga uso de ellas por las razones tradicionales. (Tom Leppert, alcalde; ¿será republicano, amigo de Chuck Norris? )

No creemos que esa sea la respuesta debido a las razones subrayadas por la Asociación Americana de Bibliotecas. (Mary Suhm, "administradora municipal", opuesta a la instalación de filtros y de la que se subraya que "en alguna vez [sic] trabajó como bibliotecaria").

3 comentarios :

Klaudio dijo...

A lo mejor se deberían construir masturbatorios para algunos usuarios

Vientos del Pueblo dijo...

No creemos en que la libertad de expresión se menoscabe con un filtro en una biblioteca, que se va a estudiar, leer, consultar,

Cristina dijo...

¿Alguien está seguro de que ese porcentaje procedente de bibliotecas no serían bibliotecarios aburridos ante tanto apuntófago? por poder, puede ser...