7.2.07

Decisión polémica


La Universidad de Santiago de Compostela ha tomado una decisión inédita relativa a sus bibliotecas. Cuando la moda es prolongar sin mesura ni límite el horario de las bibliotecas (y las noticias sobre estas irracionales aperturas nocturnas se repiten hasta la náusea en los medios de comunicación, como si fuese lo único interesante que hay que decir sobre las bibliotecas), ha decidido que la Biblioteca General de Santiago no abra de madrugada en la llamada "época de exámenes". La reacción de algunos estudiantes ha sido encerrarse como señal de protesta en esa biblioteca y okuparla.

La noticia se puede leer en El Correo Gallego. Los argumentos que da el Rectorado -que opina que tal encierro es un "capricho" de los estudiantes- a mí me parecen de lo más razonables: ya hay casi 1.400 puestos de lectura en las bibliotecas que abren de noche en Santiago, a partir de las 21.00 horas la afluencia de estudiantes se reduce mucho y a partir de las 12 de la noche apenas la mitad de los puestos de lectura están ocupados (10-30% a las 2 de la madrugada). Con estos datos, no parece lógico gastar el dineral que supone tener abierto un edificio -el Fonseca, en la foto que encabeza este texto- que además es antiguo y presenta problemas de climatización para tomar una medida que en mi opinión es puramente de imagen.

Pues no, los "apuntófagos noctámbulos" (una de las especies más peligrosas) no se atienen a razones. Véase cómo, en los comentarios a la noticia, se tiran al cuello de los pocos que han aplaudido la medida. ¡Qué bonito es no haber conocido la penuria bibliotecaria que vivimos algunos en nuestras épocas universitarias!

5 comentarios :

Alvaro Roldán dijo...

Bien, le quitan el servicio a unas 150 o 200 personas. Y me pregunto yo ¿para esas 200 personas no se puede habilitar otro lugar para que estudien por la noche?

Mixolidius dijo...

Estimado Álvaro: Por una parte, si "sólo" son 150-200 personas (aunque viendo la galería de fotos que acompaña a la noticia me da la sensación de que los "afectados" son bastantes menos) no creo que sea un trastorno tan grave. Por otro, tienen 1.400 plazas "nocturnas". Creo que se perdió más en Cuba (y venían cantado)

Alvaro Roldán dijo...

Ah, bien, luego podemos aprobarlos por la cara, total, son sólo 150-200 personas. O mejor, ni les admitimos en la Universidad, total, son sólo 150-200 personas. Así le dejamos sitio a los niños pijos con menor nota pero con más espacio en sus casas para estudiar que hasta ahora se ven obligados a estudiar en la privada.

Como es obvio, disiento, lo cual no es ni bueno ni malo, sino distinto.

Mixolidius dijo...

Me parece estupendo que disientas.

Ahora bien, lo que no entiendo es esa idea (no sólo insinuada por ti, sino por muchos de los que dejaron comentarios en la noticia del periódico gallego) de que todo aquel que estudia en su casa es un "niño pijo".

Teniendo en cuenta que los puestos de lectura de la biblioteca jamás podrán igualar el número de alumnos de una Universidad, hay que entender que la inmensa mayoría de los estudiantes son unos "niños pijos" porque supongo que estudiarán en su casa.

El caso que mejor conozco es el mío: yo siempre estudié en mi casa, un piso de 50 metros cuadrados del barrio de San Blas de Madrid (donde no abundan precisamente los "niños pijos").

El problema es la locura paranoica que se crea en torno a las bibliotecas en las llamadas "épocas de exámenes". Mientras haya quien crea que por llevar sus apuntes a esos recintos y ocupar con ellos un puesto está estudiando bien (y que esa es la forma correcta de estudiar), la cosa seguirá así de negra.

Alvaro Roldán dijo...

En ningún momento he dicho que los que estudian en su casa sean niños pijos. Ejemplificaba con "niños pijos" los deseos de una Universidad por obtener ingresos de sus alumnos a cambio de pocos servicios.

Si los buscamos muy pijos igual podemos prescindir hasta de la biblioteca. Que los alumnos compren los libros que necesiten y dejamos las bibliotecas universitarias para los investigadores.

Yo creo que ante las necesidades de los usuarios (de la biblioteca, de la universidad, de los servicios públicos en general) hay que buscar soluciones y no escudarse en razones de número. Cuando se dan razones de número se está tratando de ocultar un fracaso.

Por cierto, no estoy yo diciendo que los apuntófagos tengan que estudiar en la biblioteca, pero sí que SU Universidad debe ofrecerles un lugar para el estudio.