2.11.09

Brechas digitales

Entre el 28 y 30 de octubre ha tenido lugar en Leganés la II Conferencia Internacional sobre Brecha Digital e Inclusión Social que organizaron en conjunto el Instituto Agustín Millares de la Universidad Carlos III de Madrid y la Universidad de Costa Rica. Tuvieron la deferencia de invitarme para que presentase, en una de las mesas redondas, el proyecto de biblioteca 2.0 que tenemos entre manos en esta casa.

Como siempre, es una ocasión para intercambiar ideas, encontrarte con gente (esta vez tuve la suerte de conocer en persona a Dídac Margaix, todo un referente en Web 2.0), aprender mucho y de echarse algunas risas. Muchas cosas interesantes se oyeron en ese foro, pero sobre todo me quedo con dos cosas:
  • No hay una, sino varias brechas digitales. La más conocida es la de tipo socioeconómico, pero muchos países emergentes como México o Brasil la están estrechando cada vez más. El problema es que surjen otras de diferente tipo. En entradas anteriores hablé de una "brecha digital inversa" que podría surgir si no hacemos un esfuerzo por adaptarnos al uso que hacen de la tecnología las nuevas generaciones; en esta conferencia se habló además de lo que podríamos llamar una "brecha digital pavorosa", que se producirá entre quienes tienen miedo de usar las nuevas tecnologías o desconfían de ellas; entre quienes no se atreven a comprar o a entregar su declaración de la renta por internet porque "no se fían de que sea seguro".
  • Por otra parte, me llamó mucho la atención el que se viera la brecha digital no como un problema sino como una oportunidad. Que ante su presencia el planteamiento no fuese lo más o menos ancha que sea, sino cómo se salta. Es una forma optimisma de enfrentarse a las cosas que me gusta mucho.

20.10.09

Córdoba, 16 de octubre

La Asociación Andaluza de Bibliotecarios tuvo la deferencia de invitarme a las XV Jornadas Bibliotecarias de Andalucía, que se desarrollaron en Córdoba entre el 15 y el 17 de octubre. Tomás Bustamante, presidente del comité científico, me pidió que fuese allí para hablar de las nuevas posibilidades para las bibliotecas que ofrecen los mundos virtuales como Second Life. No voy a repetir aquí lo que allí dije; sólo quiero mostrar mi satisfacción por esas pocas horas que pasé allí, que me sirvieron para muchas cosas, pero especialmente para conocer personalmente a gente con la que llevo años teniendo trato virtual. Tal es el caso de Catuxa Seoane, que el día anterior habló de las "cosas 2.0" y que no pudo quedarse a nuestra mesa redonda. O de Tomàs Baiget, al que tuve a menos de un metro de distancia sin reconocerle, hasta que habló de los "chistes" que publica los viernes en Iwetel. Y, "last but not least", Cristóbal Pasadas, que moderó la mesa redonda y que con muy buen criterio me pidió "brevedad" para así poder hablar algo más de las herramientas 2.0, algo que no se pudo hacer el día anterior tras la intervención de Catuxa y que generó un debate entretenido y enriquecedor.

Doblemente satisfecho estoy porque, a diferencia de otras veces, en esta ocasión sí que pude dar un paseíto por nuestro campus de Second Life, aunque a Córdoba fui bien preparado con una serie de vídeos por si acaso. Mira por dónde, a lo mejor ya tengo excusa para crear mi propio canal en Youtube...

Reitero mis gracias a Tomás y a la AAB, cuya magnífica organización nos trató como a reyes...

29.9.09

Reflexión tras el debate

Tras el debate que generó en Iwetel el anterior mensaje de esta bitácora, una vez leídas las diversas aportaciones, se me ocurren varias reflexiones.

Las opiniones están muy polarizadas. Hay quien sigue pensando que dedicar tiempo a las redes sociales y demás para lo único que sirve es para desatender lo que llaman "servicios consolidados y de probada eficacia". Esto parece dar por sentado que quienes defienden la presencia de nuestros centros en las redes sociales quieren romper con el pasado y desmontar las estructuras heredadas para construir algo nuevo desde sus cimientos. Ni una cosa ni la otra. No creo que se desantiendan los servicios "de toda la vida", simplemente se intenta ampliar el catálogo de esos servicios aprovechando unas herramientas que hace poco no existían pero que hoy en día están muy arraigadas entre los usuarios de Internet (según publicó el diario El País un 75% de los internautas españoles utilizan alguna red social). Hay que ir donde están los usuarios y hoy en día en las redes sociales hay muchísimos usuarios potenciales.

¿Se trata de una moda pasajera? Hay quien parece opinar que esto no es más que el capricho de un grupito de "alucinados por lo nuevo" que se dedican a esto porque es "megachachiguay". Además lo hacen improvisando, sin una mínima planificación y sin un objetivo claro. Pues no. Quizá no haya que estar "alucinados por lo nuevo" pero tampoco podemos quedarnos contemplando lo que pasa. Éste es un tren al que hay que subirse en marcha o no subir. Se trata de experimentar y todo experimento encierra en sí la misma posibilidad de fracaso o de éxito. Y además, seamos claros, el principal problema en nuestras administraciones públicas sería de tipo económico: un fracaso que además cueste un dinero al bolsillo del contribuyente es mayor que si el coste ha sido únicamente de tiempo. ¿Podemos permitirnos ese "lujo"? Yo creo que sí.

Nuestra presencia en las redes sociales podría ayudar a cambiar nuestra imagen. Porque, lo niegue quien lo niegue, muchos siguen pensando que la biblioteca no es más que un sitio para estudiar que lo único que ha de ofrecer es espacio de sobra y calorcito en invierno y fresquito en verano. La bibliotecaria (así, en femenino), es una señora solterona, borde, con gafas, que para lo único que sirve es para mandar callar. ¿Nos gusta el panorama? A mí, desde luego, no. Creo que, por ejemplo, aparecer en Tuenti, la red social que más usan nuestros estudiantes, para informarles de que somos mucho más que eso sería un avance para desterrar el tópico. No se trata de entrar en sus vidas, en meternos en lo que no nos llaman. Se trata de estar a su lado cuando nos necesiten, que será cuando se enfrenten a la vorágine de la información. Así tal vez consigamos que cuando se dirijan a nosotros no sea para que subamos la calefacción o bajemos el aire acondicionado.

Pero claro, también podemos adoptar la postura paternalista que llevamos acarreando tanto tiempo. Pobrecitos los usuarios, que no saben nada; menos mal que aquí estamos nosotros para remediarlo. Ellos sólo reciben información, la infomación que nosotros les haremos llegar porque somos los únicos que sabemos manejarla. Eso se ha acabado. El usuario no es ya un mero receptor de información, sino que la genera y la transmite. Si lo único que hacemos nosotros es decirles: "¡No, así no se hace, déjame a mí que te digo como es!" al final nos darán la espalda y harán la guerra por su cuenta. No nos necesitarán, o al menos eso creerán ellos. Por eso, ¿no será mejor ayudarles dándoles la importancia que tienen, sabiendo que la tecnología actual les ha puesto al mismo nivel que el nuestro en el ciclo de vida de la información? Si no comprendemos esto, si lo desdeñamos en nombre de esos supuestos servicios que tienen "probada eficacia" (que, por cierto, nadie habla de eliminar, ni siquiera modificar) será cuando esa brecha digital inversa se abra ante nosotros. Ofreceremos muchísimo a los usuarios, pero ellos preferirán hacer la guerra por su cuenta y seguiremos tan invisibles e incomprendidos como hasta ahora.

23.9.09

La brecha digital inversa

Yo siempre he entendido el término "brecha digital" como la imposibilidad de acceder a las tecnologías que permiten utilizar la información por causas que pueden ser económicas, sociales, culturales, etc. Esta brecha puede incrementar considerablemente las ya de por sí enormes diferencias que existen entre el mundo rico, industrializado, digitalizado y esa otra parte, que además es la más numerosa, que bastante tiene muchas veces con buscar lo mínimo para subsistir.

En ese mundo rico, en el que en principio esta brecha no sería tan grande o profunda, podría surgir ahora otro tipo de hueco, de una naturaleza bastante distinta. Un hueco debido a una segunda revolución tecnológica que pasa ante nosotros con la velocidad del rayo y a la que nos debemos aferrar si no queremos vivir de espaldas a la realidad.

"Segunda revolución" y "espaldas a la realidad", dos expresiones que merecen tal vez un comentario preliminar. Segunda porque en nuestro mundillo, las bibliotecas y afines, ya hubo una primera revolución años ha, cuando los ordenadores dejaron obsoletos esos tradicionales armaritos de fichas que para muchos siguen siendo, junto a las Reglas de Catalogación, el más sagrado símbolo de la profesión bibliotecaria. Cuando hace ya casi veinte años los nuevos sistemas de recuperación de información permitieron que se encontrasen registros bibliográficos independientemente del término de búsqueda que se utilizase, el estar sólo un minuto pensando en cuál sería el encabezamiento principal de un asiento bibliográfico pasó a ser una terrible pérdida de tiempo. Pero hubo quien no lo entendió así y siguió esgrimiendo su Libro, las Reglas, en el nombre de la esencia de la profesión. Vivir a espaldas de la realidad, en definitiva.

Y cuando todavía hay quien no lo ha asimilado, viene la segunda revolución. De la Web estática, unidireccional, a la Web social, que propicia la participación de los usuarios en el ciclo de la información. ¿Qué hacemos ante esto? De todo. Muchos piensan aún que esto de las redes sociales, los mundos virtuales, etc., no es más que una moda pasajera y una bobada en la que no se puede perder el tiempo. Pero la realidad es tozuda: ¿dónde están nuestros usuarios? (Y ahora me refiero sobre todo a las bibliotecas universitarias) Nuestros usuarios, estudiantes, jóvenes, están en las redes sociales. Si queremos llegar a ellos no nos basta con tener unas magníficas páginas Web (que, sin duda es necesario tener), sino que hay que acercarse a los lugares donde están, y hoy por hoy esos lugares son las redes sociales. ¿Que no tenemos claro esto? Ahí es donde se abrirá la nueva brecha digital, la brecha digital inversa, la que surgirá porque, aun disponiendo de la tecnología y pudiendo utilizarla, demos la espalda a los sistemas de comunicación que emplean nuestros usuarios.

No se trata de entrar en su vida, de ser sus amigos. Se trata de acompañarles en este fascinante viaje que es navegar por el océano de la información. Se trata de estar a su lado, sin molestar, sólo interviniendo cuando nos lo piden o cuando se trate de darles una información que sabemos les va a interesar. De lo que no se trata es de despreciar esto, de considerarlo una simple moda, de seguir encerrados en nuestras torres de marfil de espaldas a esos usuarios a los que debemos servir, no de los que nos debemos servir para justificar nuestra existencia utilizando la célebre máxima ilustrada: "todo para el usuario, pero sin el usuario". Abramos nuestras puertas a las redes sociales, no les demos la espalda.

14.9.09

Los mundos virtuales se multiplican


Hasta ahora siempre que hablamos de mundos virtuales tenemos en la cabeza el más conocido, Second Life. Pero hace bastante tiempo que dejó de ser el único. Un simple vistazo a la recopilación hecha por Hispagrid nos dará una idea de las diferentes tecnologías que están ya en marcha para hacer de los mundos virtuales una herramienta de código abierto y que además sea posible enlazarlos entre sí, para hacer de la interacción en tres dimensiones otro modo de navegar por el océano de la información.

Una de estas tecnologías es OpenSim, con la que yo he hecho algunas pruebas (la imagen que encabeza este texto es una isla que creé utilizando como servidor un PC normal y corriente). Cada vez va mejorando un poco más y, sobre todo, se va independizando de Second Life casi completamente (porque en principio había que utilizar el mismo visor -programa cliente- para entrar; ya se han desarrollado visores propios e independientes). OpenSim permite que creemos en un servidor propio un mundo virtual que luego podríamos insertar en un "grid" como el de Second Life. Ya existen numerosos "grids" de este tipo, uno de cuyos ejemplos es el español Hispagrid; pero hay bastantes más.

A veces he soñado despierto con que nuestras redes o consorcios de universidades creaban un "grid" académico español en el que las diferentes universidades insertábamos nuestros mundos virtuales creados con alguna de estas plataformas de código abierto y formábamos así una red académica de entornos virtuales multi-usuario en 3D sin tener que depender de los propietarios de Second Life. Una red que además se podría enlazar con los diferentes "grids" que fuesen surgiendo. ¡Quién sabe! Quizás algún día se cumpla...

31.7.09

Crónica quinta del todo incluido


(Las cotizadísimas hamacas de la piscina)

Parafraseando a Alma Cándida, una admirada colega "bloguera", juré que no lo haría pero lo hice. Este año he vuelto a un hotel en régimen todo incluido que me ha servido para convencerme finalmente de todo lo (malo) que vi el año pasado. Otra vez Andalucía, en esta ocasión Punta Umbría, en un establecimiento que tal vez sea el más grande en el que he estado: no habría venido mal un autobús para desplazarse de un lado a otro.

Nuevamente turismo nacional sobre todo. Este año he echado de menos de verdad a los raritos alemanes y a los alborotadores ingleses. Mis queridos compatriotas me han acabado de convencer de que somos un país por civilizar.

Describamos la familia prototípica; mayoritariamente procede de Sevilla o de algún otro lugar no demasiado lejano. Él, el Curro, lleva esos ricillos típicos en el pelo, un medallón con la cadena más gruesa que había en la joyería y que sujeta un disco dorado de unos cinco centímetros de diámetro con alguna imagen de su devoción. Desayuna ya con algún pelotazo, habla siempre en voz alta y luce una oronda barriga cervecera, bañadores de lo más hortera y algún que otro tatuaje más o menos obsceno o ininteligible (haciendo aquí un inciso, me he preguntado en ocasiones qué pasaría si a esos que se hacen tatuajes con letras chinas el artista, en una humorada, le escribiese algo como "soy idiota y este tatuaje que me he hecho en un idioma que no entiendo lo demuestra" y luego el susodicho hiciese un viaje a China...)

Ella, la Paqui, también habla siempre a voces, se queja siempre de este hotel y de todos en los que ha estado, siempre hace lo que le da la gana incluso contra las indicaciones de unos camareros que tienen milimetrado el comedor y siempre protesta por todo. Posiblemente se levanta a las siete y media de la mañana para reservar cuatro o cinco hamacas de la piscina, a pesar de que claramente se dice en carteles muy visibles que no se puede y de que los vigilantes jurados tienen orden de retirar toda toalla que esté por allí antes de las diez de la mañana. Eso obliga a que la Paqui discuta con el guardia o a que el Curro se tenga que quedar empollando cual gallina la toalla y que tengan que desayunar por turnos.

Nos queda el nene, el Yosua, excesivamente gordo, casi hasta la deformidad, que come quince bocatas al día -aparte de las comidas-, se atesta de batidos de chocolate y de cualquier cosa con exceso de grasa y siempre está a las órdenes de sus papás para ir a reservar doce sillas a cualquier sitio donde se celebre alguna de las actividades que brinda el hotel o para que el Curro, la Paqui y el resto de la panda (porque estas familias suelen ir de dos en dos o de tres en tres) puedan acabar la jornada a base de cubatas. Por supuesto, no salen del hotel ni para ver de qué color es la acera de la calle.

La playa, magnífica: los Enebrales de Punta Umbría es un espacio natural protegido donde mis queridos compatriotas tenían el cuidado de depositar todo tipo de porquerías: botellas vacías, latas de refrescos, pañuelos de papel, paquetes de tabaco, etc., que gentilmente lanzaban desde el camino de madera que teníamos marcado precisamente para no estropear el entorno. Algún que otro mostrenco de aspecto extranjero con síntomas etílicos y en calzoncillos se saltó las vallas y se dedicó a hollar con su pezuñas las protegidas dunas. Bien es cierto que hubo quien debió de pagarlo bastante caro: supimos que habían encontrado a un muerto no lejos del sendero. Nos hablaron de "bandas de lituanos".

Las grandes mareas dejaban por la mañana mucho espacio de playa que recorrían no sólo vendedores de cerveza, refrescos y chucherías -y unas cometas en forma de avión que se rompían sólo con mirarlas- con sus carretillas cargadas hasta los topes, sino también numerosos africanos que ofrecían ropa, baratijas y también artículos de marca falsificados y discos y películas pirateadas. Aunque unos parecían tener cierto tipo de autorización, imagino que los de las falsificaciones y copias pirata estarían allí por acción de las mafias que se dedican a traficar con personas.

El último día, una sorpresa. Casi todos los días había visto moverse por la playa, a cierta altura, una especie de dirigible con un nombre pintado. Sólo una vez se acercó lo suficiente a nosotros para comprobar que lo llevaba un joven atado a la espalda; le acompañaba nada menos que el Risitas, sí, el de "!cuñaaaaaaaao!", que con ese medio tan peculiar anunciaba sus actuaciones "expontáneas" (así, con equis) en el local cuyo nombre adornaba el globo. La gente se hacía fotos con él...

Esta vez no hay opciones: no habrá una sexta crónica como esta. No quiero más Curros, ni más Paquis ni más Yosuas. ¡Viva Alemania!

18.6.09

Despejando dudas



Ayer mismo una compañera, de baja por enfermedad los dos últimos años, me expresaba su estupor ante los tremendos cambios de esa etapa. Cuando ella se fue, las redes sociales no experimentaban el furor actual, un furor que lleva a muchos al escepticismo y a la duda. Ahora, a la vuelta, intenta ponerse al día un tanto mareada por la vorágine...

¿Sirven realmente para algo? ¿Hay que pensárselo mucho antes de utilizarlas en nuestras bibliotecas? En el vértigo en que vivimos pensárselo mucho puede significar perder el tren. Subirse a él en marcha puede suponer golpes y magulladuras. Ahí está el dilema. Yo soy de los que opina, como decía la canción, que "el que quiera comer peces, que se acuerde del refrán".

Todas estas dudas podrían sin duda quedar resueltas si analizamos lo que está ocurriendo en Irán. Un régimen opaco, autoritario, de esos que piensa que cercenando la información garantiza su continuidad. Eso era así hasta que llegó Internet o, casi mejor dicho, cuando las redes sociales facilitaron enormemente la comunicación entre las personas.

Así que Twitter ya no es esa cosa rara en la que algún actor famosete cuenta sus tonterías, sino el medio, el único medio que tienen muchos iraníes para informar al resto del mundo lo que sus autoridades quieren ocultar. Facebook ya no es esa "cosa" en la que se cuelgan fotos bobas y se hacen pruebas absurdas ("¿Qué mueble del atrezzo de Los hermanos Marx en el Oeste eres?"), sino la vía de expresión con la que los ciudadanos de Irán se saltan la férrea censura impuesta por su régimen teocrático.

Pero seguirá habiendo ciegos, de los que cumplen con otro dicho: "no hay mayor ciego que el que no quiere ver."

22.5.09

El intrusismo en 20 minutos


¡Vaya revuelo que montó la carta de una lectora indignada al periódico gratuito 20 minutos sobre el intrusismo en nuestro mundillo! Normalmente, cuando este asunto surge, cual recidiva, en medios profesionales como Iwetel no suele causar más que tedio, pero en este caso, al exponerlo en un medio de difusión amplia, produjo reacciones que supongo no se esperaban: ¡ah! ¿Pero es que para ser el "encargao" de una biblioteca hay que estudiar?

Ante éste, el enésimo (y uno de los más surrealistas que recuerdo) debate sobre el intrusismo, se me ocurren una serie de premisas que parecen cumplirse siempre y de reflexiones que expongo a continuación:

1. Aún no he visto que la cuestión la plantee una persona que lleve ya algunos años trabajando en el sector. Siempre surge entre jóvenes con trabajos precarios o directamente en paro, o que han fracasado ante unas oposiciones. Jóvenes que han estudiado una carrera con entusiasmo (o al menos eso se supone) y a los que se ha dicho durante varios años que serán imprescindibles para la sociedad, que las empresas se pegarán por ellos porque no pueden permitirse el lujo de no contar con expertos en gestión de la información y demás. Jóvenes que luego, al enfrentarse a la jungla del mercado de trabajo se dan cuenta de que no era oro todo lo que relucía y que sus perspectivas pasan por el empleo precario o las becas o por seguir estudiando para aprobar unas oposiciones (exactamente igual ocurre con muchas otras carreras). Y cuando el trabajo no te va a buscar, cuando sólo te ofrecen becas o cuando ves que no te aprueban las oposiciones meramente por la titulación que tengas, surge la ira, se busca el culpable y a veces se encuentra: el intruso.

2. No deja de hacerme gracia el argumento de "si me van a operar de apendicitis quisiera que lo hiciese un médico, no un ingeniero de caminos; igualmente, si me van a atender en una biblioteca, quisiera que lo hiciese un titulado". ¡Ja! Como si de nuestro trabajo dependiese la vida de los usuarios. Mala comparación, a fe mía, aunque hay que reconocer que sería impactante si al menos fuese creíble. ¿Qué es "atender en una biblioteca"? ¿Qué carrera faculta más a una persona para atender a un usuario que pide la última novela del último premio Nobel? ¿Enseñan eso en algún sitio? Otros utilizan el argumento de las Reglas de Catalogación y de la CDU sobre todo cuando estamos entre profesionales. Lástima que en esta era de la tecnología y del Web 2.0 haya que recurrir a lo más obsoleto y anclado en el pasado para justificarnos...

3. De los comentarios se deduce claramente lo que ya sabíamos casi todos: la gente asocia biblioteca con depósito-pudridero de alumnos histéricos en época de exámenes. Todo lo demás que hacemos les importa un bledo (y si no es así, lo disimulan divinamente). ¿Cómo nos va a extrañar, pues, que se asombren de que haya una carrera que cualifique sólo para cuidar de una sala de estudio? Casi valdrían más nociones de jardín de infancia o de instalación y mantenimiento de aire acondicionado...

4. Conclusión: dejemos de perder el tiempo peleándonos por el intrusismo y ahorremos esas energías desperdiciadas en hacer saber a la sociedad que valemos para algo más que para aliviar a los padres de apuntófagos en época de exámenes.

13.5.09

Miedos compartidos, pero cada uno por su lado...


Acabo de asistir a unas interesantes Jornadas sobre la comunicación en las redes sociales que ha organizado el Instituto Universitario "Agustín Millares" de mi Universidad (UC3M). En principio creí haber metido la pata, porque como en el título no se especificaba el tipo de "comunicación" resultó que era una reunión de periodistas. Pero lo curioso fue que, a medida que iban avanzando las ponencias, me di cuenta que si sustitíamos las palabras "periodista" y "periódico" por "bibliotecario" y "biblioteca" no hubiese pasado nada. No sólo porque ellos también se quejaban de los "muy apegados" al papel (léase en nuestro caso las Reglas de Catalogación) que no quieren saber nada de estas cosas, sino por su miedo, ante la llegada de las redes sociales, a perder el papel tradicional que les ha correspondido como mediadores entre la información y sus receptores.

Quizá los bibliotecarios sentimos esto antes, con la llegada masiva de Internet a nuestras vidas; en el fondo para ellos entonces la cosa no fue más que la adaptación a un nuevo formato. Pero las posibilidades que dan herramientas como las bitácoras, que permiten a cualquiera publicar lo que desee para un público más o menos amplio (pero que potencialmente es todo aquél que esté conectado a Internet) sí que rompieron totalmente sus esquemas.

Ante eso ¿qué hacer? ¿Cuál sería su nuevo papel? Pues ante tal cúmulo de información que nos llega queramos o no, alguien tiene que seguir siendo ese intermediario que filtre, seleccione y ayude al usuario para que la información que le llegue sea realmente la que busca, le sea últil y le ayude a crear opinión y a ver las cosas desde un punto de vista crítico. ¿Nos suena?

Sí, eso es lo que muchos bibliotecarios sitúan (situamos) ahora bajo el cartel de "alfabetización en información". La tecnología sacudió nuestras venerables y (a veces) vetustas instituciones y nos arrastró a asumir nuevos papeles. Y ese es uno de los más importantes. Los periodistas opinan igual... Ahora bien: el ponente dijo que "estaban solos en su tarea". Yo no pude resistirme y repliqué que nosotros queríamos asumir la misma tarea (y en algunos casos lo estábamos haciendo) y que incluso contábamos para ello con ayuda oficial... ¿No sería mejor trabajar juntos (o al menos unos a la vista de los otros) ya que manejamos el mismo material, la información? No es mejor converger para llegar al mismo punto que ir, cada uno por su cuenta, en paralelo...?

(Quién me ha visto y quién me ve... Yo, por ahí, defendiendo la ALFIN...)

23.4.09

Feliz Día del Libro (a secas)


Hoy, 23 de abril, día festivo en tantos lugares de España, celebramos también el Día del Libro al coincidir con la fecha de la muerte de dos de los grandes genios de la literatura occidental, Cervantes y Shakespeare -que, como sabemos, murieron en la misma fecha pero no el mismo día. Una tradición que nació en Cataluña, se extendió al resto de España y que finalmente internacionalizó la Unesco en 1996. Pero le puso un estrambote: "Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor".

Yo prefiero eliminar esa segunda parte. No porque el Derecho de Autor me parezca algo malo, negativo que haya que ocultar. Ni mucho menos. El problema está en esas agencias tributarias paralelas que lo esgrimen para querer cobrar hasta por el aire que respiramos. Organismos que meten detectives en las bodas, que cobran cánones preventivos y por tanto nos consideran a todos como potenciales delincuentes, que han conseguido unas penas desproporcionadas para quienes vulneran la Ley de Propiedad Intelectual y que quieren minar el papel de las bibliotecas como difusores de la cultura cobrándonos su impuesto. Que, por cierto, ¿a quién aprovecha? Iba a ponerme a buscar datos para mostrar que de lo recaudado una inmensa mayoría se la quedan las propias entidades para seguir funcionando (esto es, cobrando, que es lo suyo) y que además lo que se reparte es casi ridículo y sólo beneficia a una minoría de asociados (¡y nos quieren hacer creer que sin ello no vivirían!) pero casi mejor es leer el magnífico mensaje que mi genial compañera y sin embargo amiga Cigarra ha publicado en su bitácora sobre este mismo asunto. Disfrutadlo.

¡Feliz Día del Libro! Sin apellidos.

16.4.09

Reflexión 2.0

Muchas, muchas cosas se están escribiendo y debatiendo sobre la Web 2.0 y la biblioteca 2.0 últimamente. Unas buenas, otras no tanto; unas entusiastas, otras un tanto escépticas... Quizá merece la pena hacer un pequeño alto en el camino y pararse a pensar (pero no mucho tiempo, no sea que, como escribí en un texto que amablemente me invitaron a aportar al blog de SEDIC, el tren pase de largo y luego no venga otro).

No voy a insistir, porque es de lo que hablan los anteriores mensajes de esta bitácora, en el tratamiento que la prensa da a las redes sociales, aunque es de temer que, como ocurrió el año pasado con Second Life, las pasen del cielo al infierno cuando les parezca oportuno. Más me interesa ver cómo estamos reaccionando nosotros, los bibliotecarios, ante esta revolución.

Porque de revolución ha de hablarse cuando vemos cómo las nuevas herramientas permiten que aquellos que hasta hace poco eran meros receptores pasivos de información, los usuarios, puedan pasar a ser protagonistas destacados del ciclo evolutivo de esa misma información, desde que se genera hasta que llega a su receptor. Esa es la filosofía que ha de imperar, la de la participación. Pero, ¿sin matices?

Se dice en ocasiones que los que están inmersos en este torbellino tienen un entusiasmo que no les permite ver más allá de la tecnología y atisbar precisamente a esos usuarios que se supone han de ser los principales beneficiarios de todo esto. Puede ser verdad. Pero, ¿se puede hablar de paternalismos, de ese considerar al usuario como un niño al que hay que enseñar a andar? Ni una cosa ni otra. Es evidente que nuestro trabajo se ha de orientar a cubrir las necesidades reales de los usuarios. De nada vale trabajar un montón para que luego ese trabajo no tenga sus frutos. Pero no creo que haya que caer en una situación semejante a la de las televisiones, en las que todo vale por la audiencia.

Porque al igual que un horroroso programa de cotilleos o un "reality show" con famosetes semidesnudos en una playa tropical es mucho más factible en una televisión que un documental sobre animalitos (el habitual objetivo de rechifla televisiva y siempre tratado como sinónimo de hipnótico o sedante), también sería mucho más valorado por nuestros usuarios que abriésemos 24 horas al día dando sólo servicios de hostelería (alojamiento y climatización) que estando presentes en todas las redes sociales habidas y por haber o por poner en marcha un catálogo en el que permitiésemos la participación de los usuarios en la clasificación de documentos, por ejemplo. ¿Hemos pues, de trabajar sólo después de haber encuestado a los usuarios para ver qué nos piden? ¿Y si sólo nos piden que abramos todo el día y que pongamos una cafetería?

Sé que el pretender ir un poco por delante de los usuarios y ofrecerles cosas que, aunque en principio no nos hayan pedido, pueden ser muy útiles para ellos choca con todos los dogmas pasados, presentes y futuros, pero mi opinión es que en nuestro caso es imprescindible. Lo es cuando nos consideran meras salas de estudio y sólo se acuerdan de nosotros cuando hay exámenes, y lo tiene que ser aún más ahora cuando podemos ofrecer muchos servicios en los sitios en los que ellos están. ¿Por qué ha de ser una aventura crear un perfil en Facebook? ¡Si ya tenemos nuestros grupos de impacto formados y organizados!

Es evidente que un momento de vorágine como el actual hace que sea difícil no verse arrastrados por ella y que se tenga que pensar bien lo que se hace para no llevarse por modas pasajeras o poner en marcha proyectos simplemente porque otros lo están haciendo. Pero también hay que acordarse del refrán: "El que quiera peces..."

25.3.09

Comparaciones desafortunadas


El escándalo o como lo queramos llamar que ha supuesto la descarada comercialización de la agonía, muerte y funeral de Jade Goody ha llevado a los medios de comunicación a comparar esa práctica con el uso que dan los ciudadanos a las redes sociales. Ayer mismo el diario El País publicaba un artículo titulado Tu 'eximidad' contra mi intimidad en el que situaba en el mismo plano los esfuerzos de la infortunada joven británica por asegurar el porvenir de sus hijos vendiendo sus miserias a la televisión con las frases que los usuarios de Facebook suelen poner en su cuadrito "escribe algo". Vamos, que es comparable lo de "estoy hasta las narices de la alergia" o "buenos días, brodels" con aparecer en una camilla saliendo de un hospital, agonizante, camino a tu casa para morir con las cámaras de la televisión en directo.

¿Qué es lo que ocurre? ¿Por qué la prensa echa pestes sobre todo lo que huela a red social y semejantes? Cuando el verano pasado el objetivo era Second Life yo pensé que no era más que la típica "serpiente de verano", pero vista la ofensiva actual creo que la cosa va más allá. Me da la impresión de que estos medios ven en las redes sociales un potencial enemigo que si se desarrolla "demasiado" será imbatible. Por eso hay que atacar ahora, antes de que sea demasiado tarde. Intentaron subirse al carro con cosas como esas del "yo periodista", pidiendo a los lectores de sus versiones digitales que mandasen fotos u otros materiales, pero no parece suficiente. Algo tienen que hacer para que el flujo de la información siga teniendo que pasar por sus tamices (¿siempre fiables?) y no quede en manos de la gente, en las redes sociales.

De ahí que haya que generar debates que algunas veces pueden tener fundamento (por ejemplo, cuando alguna red social pretendió apoderarse a perpetuidad de los materiales que aportan sus usuarios), pero que otras parecen más bien pura demagogia. Y son debates que a veces se extienden a grupos en los que no deberían existir. Por ejemplo, no hace mucho se habló en Iwetel de ello y había quien se llevaba las manos a la cabeza por el temor a que nuestra privacidad se viese violentada. Nuestra privacidad sólo se podrá ver violentada si nosotros queremos, ya que los datos que aportamos a las redes sociales, que yo sepa, no exigen comprobación alguna y serán tan veraces como nosotros queramos. ¿Quién me impide a mí darme de alta en una red social como luchador de sumo japonés o como adolescente loca por el cantante de moda? ¿Alguien me va a exigir que lo demuestre? Y por otro lado, ¿por qué nos preocupa tanto la privacidad aquí y no en otros campos mucho más escandalosos? Hace algunos años recibí una carta del Canal de Isabel II, la empresa que suministra el agua a Madrid y su área metropolitana, en la que me decían que si no les contestaba por escrito, cederían todos los datos míos que estaban en su poder a una empresa para que los utilizase como le diera la gana. ¿No es esto mucho más escandaloso? ¿No tendría que ser obligatorio más bien lo contrario, es decir, que yo diese mi autorización por escrito y no echar mano del "quien calla otorga"? ¿Cuántos datos de personas mayores o que no pudieran por un motivo u otro mandar esa carta al Canal se comercializaron impunemente?

Por otro lado, esta misma semana, tras anunciar que la Biblioteca de la Universidad Carlos III había abierto su página en Facebook, hubo quien hizo una serie de críticas en las que me dio la sensación de que se comparaba esta página con una página Web corriente y moliente. ¿Por qué no aparece tal cosa, por qué no aparece tal otra, por qué no puedo ver esto, lo otro...? Si no tenemos claro que una página dentro de una red social está dirigida fundamentealmente a las personas que están en esa red social (y concretamente en Facebook hay muchas, relacionadas de una u otra manera con la Universidad Carlos III) y que una página Web digamos "tradicional" tiene vocación universal, pues apaga y vámonos.

21.2.09

Lo de los políticos es de traca...

Muy esclarecedor el siguiente vídeo elaborado por una asociación vecinal de Getafe. Nuestras bibliotecas (escribo como vecino de Getafe) siguen utilizando el préstamo manual y todos los fondos hasta el año 2000 se han de buscar en un armarito de fichas. ¡Y el concejal tiene la cara dura de decir que "tienen tecnología punta" y que quieren estar "en la cima de la Comunidad de Madrid"! ¡Tecnología punta de finales del XIX y cima del morro y la desidia diría yo! No os perdáis el video, no tiene desperdicio:

13.2.09

Primero fue Second Life... ¿Ahora las redes sociales?


Si no hubiese habido ya una campaña de desprestigio en la prensa española hacia Second Life ("sitio donde un montón de vagos quieren ganar dinero sin trabajar o cometer perversiones sexuales") no me sorprendería de que ahora las redes sociales sean el objetivo del varapalo. Va a resultar que la culpa del "bullying" posmoderno (esto es, cibernético) o de las desapariciones de adolescentes las tienen las redes sociales, ¡qué malas son! ¡Si para lo único que sirven es para que nos roben los datos y alguna banda internacional compre coches de lujo con los datos robados de nuestras tarjetas de crédito...!

Vamos, que la ignorancia es libre. Y viene toda esta parrafada a cuento porque todavía hoy tengo que leer en un periódico: "No creo que Facebook vaya a ser como Second Life, que terminó siendo un bluff", dicho por un "creativo" publicitario. Como me ha dicho hoy un colega: "los hay que cuando no consiguen forrarse en un sitio lo consideran un bluff". Como no consigan forrarse aquí, ya sabéis...

12.1.09

Abriendo (y entremezclando) caminos


Aunque va a hacer casi un año que creé una cuenta en Facebook, hasta hace muy poco no "he entrado a saco" en esa red social. En principio entré allí para intentar buscar a compañeros de promoción de mi Facultad, ya que no falta mucho para que hagamos las bodas de plata (¡qué horror!) Pero después empezaron a darse de alta compañeros de la biblioteca, nos lo empezamos a pasar pipa y di un paso más.

Que ha sido crear una página para nuestro campus en Second Life, de manera que haya otra forma de darle publicidad. Ya habido quien se ha hecho "fan" (amigos y compañeros sobre todo). También he creado un grupo llamado "Bibliotecarios y educadores hispanohablantes en Second Life", en el que se han apuntado personas más que interesantes y por medio del cual he convocado una reunión informal a finales de mes en nuestra isla para intercambiar experiencias y compartir ideas. Seguiremos informando.

16.12.08

¡Feliz Navidad!


De los mundos virtuales
salen nuestros parabienes
que el futuro ya está aquí
aunque algunos no se enteren...

Ande, ande, ande,
deja de simplezas,
pásame las Reglas
a ver qué encabeza.

¡Feliz Navidad a todos, a los 1.0, a los 2.0, a los 4.0 y hasta a los anarcoprimitivistas!

2.12.08

Muy pronto... Primera experiencia formativa en nuestro campus en Second Life®


Aquí tenéis a mi avatar, PacoLopez Heron, sentadito en su mesa de referencia en línea esperando para contaros lo que (¡espero!) vamos a hacer muy pronto. La formación básica sobre la biblioteca para los alumnos de las titulaciones semipresenciales... ¡se va a dar en Second Life®!

Y será gracias a la colaboración de los profesores que coordinan pedagógicamente esas titulaciones, que a pesar del lío que siempre tienen han atendido los constantes requerimientos del bicho que maneja ese avatar tan mono. ¿Cómo lo vamos a hacer? Hay dos posibilidades. La primera...


El "laberinto CurBa" (CurBa significa "Cursos Básicos de Acogida"), donde recorreremos las diferentes pantallas de una presentación por el camino marcado. Algunas de estas pantallas...


...tienen enlaces a páginas Web que se podrán abrir cuando las toquemos. Es una forma mucho más completa, pero si queremos ser un poquito más "tradicionales" (si se puede ser tal cosa en un medio como éste), pues acudiremos a un aula...

...donde asimismo podremos seguir la misma presentación, pero esta vez en una pantalla y sin posibilidad de abrir los enlaces. De todos modos, no creo que se vea mal:


Por cierto, si alguno de los que leáis esto tenéis cuenta en Facebook y os interesa el aprovechamiento de Second Life como bibliotecarios o educadores en general, os cuento que he creado un grupo que se llama "Bibliotecarios y educadores hispanohablantes en Second Life®". Allí podremos compartir experiencias y buenos deseos...

24.10.08

Paseo por el campus de la UC3M en Second Life®

Los pasados días 20 y 21 tuve la fortuna de asistir en Murcia (¡qué magnífica organización la de la Universidad!) al VIII Workshop de REBIUN sobre Proyectos Digitales, que estaba dedicado a la preservación, pero que tenía una segunda parte en la que se expusieron varias iniciativas muy interesantes. Entre ellas está el campus de la Universidad Carlos III en Second Life®, proyecto que yo he coordinado y que me tocaba presentar. Por desgracia, un problema técnico me impidió conectarme a la isla y la ponencia quedó en una deslucida presentación en Power Point, que era breve y concisa a propósito porque lo que me interesaba era precisamente ese paseo. Pues bien, para resarcirme, he hecho un vídeo muy artesanal que reproduce ese malogrado paseo. Aquí os lo "incrusto":



8.10.08

OpenSimulator: sistema para conectar mundos virtuales

Tras largo silencio y algunas digresiones, vuelvo a la carga con un asunto más que interesante. Aún alucinado con las posibilidades que nos ofrece Second Life a las bibliotecas, descubro que se está desarrollando un sistema para unir entre sí mundos virtuales: OpenSimulator.

Se trata de un proyecto cooperativo, de código abierto, con licencia BSD, que pretende servir para la creación de sistemas virtuales en tres dimensiones; es compatible con Second Life y por lo tanto se puede utilizar para intercomunicar un sistema propio con el retículo del entorno virtual multiusuario más utilizado actualmente.

¿Qué significa esto? Puede que mucho o puede que nada. Una de las principales utilidades que ahora mismo veo a Second Life es que pudiera ser que la futura interfaz de la Red se asemeje mucho a ese entorno: un mundo virtual por el que navegaremos no pulsando sobre enlaces en una pantalla plana, sino interactuando con nuestro "avatar", un entorno en el que símbolos universales sustituirán a las palabras escritas en cada idioma. El que se desarrolle un sistema que no sólo permite crear en servidores propios mundos virtuales semejantes a los de Second Life y los de otros sistemas parecidos que van surgiendo (el último y, de momento, modesto ensayo es Lively, de Google, aunque no debemos olvidar que nada menos que IBM ha llegado a un acuerdo con Linden Labs, los mantenedores de Second Life, para mejorar y universalizar los entornos virtuales) puede significar que estamos dando un paso hacia un nuevo modo de interactuar en la Red. Un cambio que se podría asemejar al que sufrimos los que nacimos a la Red en la época de Gopher, Archie, Veronica y Jughead (que a muchos de los cibernautas actuales sonarán a chino) cuando apareció el Web, allá por los comienzos de la década de los 90.

Así que estemos atentos: esto, que el año pasado parecía muerto por las sesgadas opiniones de algunos periodistas, ahora está que arde...

2.9.08

¡Me he leído "Ulises"!

Tras un intento fallido hace dos veranos, he conseguido terminarme el Ulises de Joyce. Y aunque estas primeras frases puedan sugerir otra cosa, es una lectura de la que he disfrutado enormemente y que recomendaría a cualquiera, a pesar de la fama de ladrillo insportable e ininteligible que parece tener.

Desde luego, lo que no se puede hacer (ni decir) es lo que aconsejaba una presunta "Guía para perder el miedo al Ulises de Joyce", esto es, decir al posible lector que antes de empezar se lea la Odisea, repase la Biblia, adquiera nociones de griego, latín, inglés y gaélico y que tenga en cuenta que hasta que no llegue a la página 300 no se hará con la obra. Más bien podríamos hablar de una Guía para morirse de miedo definitivamente con el Ulises...

No es que sea una lectura fácil, especialmente aquellos pasajes en los que los personajes reflejan lo que en ese momento pasa por sus cabezas, esas frases muchas veces incoherentes e incompletas que habitan en nuestro cerebro, frases que pasan de un asunto a otro sin aparente orden. Tampoco es que vengan mal algunas lecturas previas; yo recomendaría el libro de cuentos Dublineses, del mismo Joyce, ya que no puedo hacer lo mismo con el Retrato del artista adolescente, que hasta ahora no he leído (y sería un prólogo mucho más lógico). Si no se conoce la Odisea, como en mi caso, está bien consultar en algún sitio (¿por qué no en la Wikipedia?) quiénes eran los personajes o lugares a los que aluden los títulos dados por Joyce a los 18 episodios de que consta la novela. Tampoco estaría de más mirar algo de la historia de Irlanda en el siglo XIX, ya que continuamente se alude a hechos entonces acaecidos, saber quién era Parnell, por ejemplo. Incluso tener un pequeño mapa de Dublín, ya que las descripciones de calles y comercios rayan en lo obsesivo.

Y es que a especificar qué comercios eran ésos se dedican gran parte de las notas, que ocupan muchas decenas de páginas y que cualquier edición que se precie ha de tener. A estas descripciones y a decirnos quienes eran los santos, reyes legendarios y políticos irlandeses y británicos a los que continuamente se alude. Y también a decirnos que tal o cual personaje ya ha aparecido en alguna historia de Dublineses o en el Retrato. La novela no es tan oscura como la pintan, a pesar de que Joyce se llegó a regodear diciendo que tendría entretenidos a los críticos durante décadas.

En realidad se trata de las peripecias de dos personajes principales que podrían definirse como los alter ego de Joyce. Stephen Dedalus es un fiel reflejo del autor a los 22 años: pobre, recién llegado de París, con su madre muerta apenas un año antes, lo cual causó en él y en su familia una especie de cataclismo. Leopold Bloom, el absurdo personaje sabelotodo podría ser el Joyce que huyó de su país al ver que sus mentes más esclarecidas se ocupaban de volver hacia la mítica Irlanda del medievo antes de querer situarla entre los países modernos de Europa, un extranjero en su patria como Bloom, judío, hijo de un húngaro, de vida errática. Y los casi patológicos celos de Joyce (tanto en lo referido a su vida literaria como personal) se reflejan en Molly, retrato de su esposa Nora Barnacle, que a pesar de ser designada como Penélope no se ve precisamente adornada con la virtud que caracterizó a la esposa de Ulises: la fidelidad...

5.8.08

Crónica (cuarta) del todo incluido


(Playa de El Toyo-Retamar, Almería)

Pues sí, he reincidido y por cuarta vez consecutiva (espero que sea la última, de verdad), he pasado unos días en régimen de "todo incluido" en un hotel de la costa de Almería. Un hotel bastante más pequeño de los que he conocido los años anteriores y por lo tanto con una mayor densidad de población.

En mis otras experiencias llegué verdaderamente a tomar manía a los alemanes y sus rarezas, así que casi me alegré al comprobar que la inmensa mayoría de los huéspedes eran compatriotas, andaluces por más señas. Pero...

¿Andaluces? ¿De Granada, Málaga, Cádiz, donde hay playas mejores? ¡Claro! ¡Si no vienen a la playa! ¡Vienen a no salir del hotel en una semana! No fue de extrañar, pues, que la única piscina pareciese siempre la del Parque Sindical en los 60, que fuese imposible encontrar una hamaca libre (y eso que no brillaban precisamente por su limpieza) y que las porquerías (vasos y platos usados, sobre todo) campasen a sus anchas a escasos metros de las papeleras. Porque los alemanes serán raritos, pero al menos son un poco más cívicos y menos guarros que mis estimados compatriotas.

Compatriotas a los que, por cierto, tengo que agradecer que mitigasen un poquito el complejo que siempre me asalta cuando ando en cueros y que se debe, fundamentalmente, a mis kilitos de más (algo a lo que contribuye y no poco la exagerada ingesta de cerveza en este tipo de alojamientos), pues quizá sean éstas las vacaciones en las que más obesos he visto. Obesos de ambos sexos y de toda edad. ¡Qué hermoso se te cría el niño, María! Sí, María está creando un obeso que arrastrará el problema toda su vida... Lo mío es de comer y beber en exceso siendo ya adulto, pero el que los es a los siete años...

La zona en la que he estado, El Toyo, dentro del término municipal de Almería, se podría poner como ejemplo del despilfarro que en ocasiones se hace cuando un evento importante tiene lugar. En 2005 esa ciudad acogió los Juegos del Mediterráneo y con ese motivo se creó esta zona turística pensada para aprovechar el terreno sin degradarlo. Frente al hotel, un curioso parque nos separaba de una playa extraordinariamente bien acondicionada pero en la que era imposible bañarse sin calzado adecuado. Unos tablados de madera formaban un laberinto que conducía tanto a la playa como a un mirador, presidido por un viejo búnker supongo que de la guerra civil y desde el que había unas bellas vistas de la bahía. Por las noches, unas tenues luces azules marcaban el camino por los tablados...

Frente al hotel, un enorme centro de convenciones, de aspecto muy moderno... abandonado. Junto al hotel, al lado de un bonito lago artificial en uno de cuyos lados había un auditorio al aire libre, un curioso y amplio espacio con aspecto de centro comercial... abandonado. ¡Tanta inversión para nada! Lo que no se puede negar es que el sitio era tranquilo...

Prometo no reincidir.

9.7.08

Mensaje número 100

Ya va para unos tres años, el desencanto con los foros de Internet, con sus malos entendidos, sus "trolls" y demás me llevaron a un primer intento de "jubilación forense" cuyo trauma intenté mitigar creando una bitácora. Fue ésta; en principio no trataba sólo del mundo bibliotecario, mi profesión, sino que también abarcaba dos de mis mayores aficiones: la música y los ferrocarriles. No había pasado ni un año cuando, en la mejor tradición bibliotecaria, decidí "escindir el título" y dejé estas líneas sólo y exclusivamente para ocuparme de mi campo profesional.

En estos 100 mensajes (que en realidad son unos pocos menos... o unos pocos más si cuento los que borré en un mal momento) he escrito de todo: sobre las patadas que damos a nuestra lengua en aras de una presunta modernidad que no es más que pedantería y superficialidad (si sólo cambiamos la forma de llamar las cosas, estamos aviados), sobre "apuntófagos", sobre aburridos dilemas como el del intrusismo o el de "biblioteca/sala de estudio", sobre nuestras crisis de identidad, sobre las grandes oportunidades que nos ofrece la tecnología (¡la biblioteca 2.0!)... Y últimamente sobre Second Life, ese metaverso que posiblemente nos hace vislumbrar la futura interfaz de la Red.

Aunque sea muy tópico, llegado este momento quiero dar las gracias a los 15.652 visitantes que en alguna ocasión han echado una ojeada a estas pantallas desde el 6 de febrero de 2006 hasta las 9.26 horas de esta mañana del 9 de julio de 2008, justo tres años y cinco días después de mi primer mensaje en una bitácora. Espero cumplir muchos más años y muchos más mensajes...

12.6.08

Más iniciativas españolas en Second Life

Empecemos hoy nuestro recorrido por la isla de del Centro para la Cultura y el Conocmiento, más conocido como CCC, una de las más importantes entidades españolas de enseñanza a distancia:


Para ir directamente, os pongo la SLURL. La isla se llama "Campus CCC"; su diseño delata que ha sido creada por profesionales de esto. Contiene edificios dedicados diferentes áreas temáticas de enseñanza que ofrecen (Salud, Medicinas complementarias, Acceso a E.S.O. y Universidad, Deportes, Música, Belleza y Moda, etc.) Hasta ahora no he visto que hayan dado publicidad alguna al proyecto y en mi paseo por ese campus he visto mucha información sobre los cursos de CCC, pero no un lugar donde se vaya a dar formación empleando como herramienta SL.

Pero dejemos la enseñanza y volvámonos hacia la cultura. Una de las iniciativas que más se valoró hace un año, cuando todavía la prensa española hablaba bien de SL fue la de La Casa Encendida, el centro cultural de Cajamadrid:


Otra isla que es una obra de arte, con una fiel reproducción del edificio de la Ronda de Atocha madrileña como centro, que sigue siendo un activo centro cultural en el metaverso. Hoy mismo se podían visitar un par de exposiciones sobre Arthur Rimbaud y Andy Warhol, respectivamente. Además se puede disfrutar paseando por sus jardines, por su laberinto (que permanecerá cerrado mientras esté el fantasma) o viendo algunas de las muchas proyecciones que nos ofrece.

También optó por una reproducción del magnífico edificio de Antonio Palacios que le sirve de sede central en Madrid el Instituto Cervantes como símbolo de su presencia en el metaverso:


Dentro, tras cruzar la sala de exposiciones, se puede llegar a la biblioteca, que ocupa una gran parte de la planta baja, y desde allí subir a las aulas y al salón de actos y la Caja de las Letras, reproducción de aquélla en la que grandes figuras de la cultura española están depositando su legado (el último ha sido el director de cine Luis García Berlanga).

Seguiremos paseando.

2.6.08

Iniciativas españolas en Second Life

Me refiero a iniciativas relacionadas con educación superior, claro...

Pero lo primero es lo primero. Os presento a mi avatar, PacoLopez Heron:


Ahí lo tenéis, tomando un refresco en la terraza del edificio principal de la biblioteca de la Universidad Carlos III en Second Life. Con él vamos a hacer un breve recorrido por algunas de las sedes que las universidades españolas han ido abriendo en Second Life.


Aquí estamos, frente a la Escuela Politécnica Superior de la Universidad Autónoma de Madrid. Una parcela situada en la isla "European University II" que se abrió el año pasado por estas fechas con la intención principal de dar información a los nuevos alumnos que de inmediato iban a comenzar su matriculación. Pulsando este enlace podréis ir directamente si tenéis un avatar y el cliente de Second Life instalado en vuestro PC.

Como os digo, el carácter de esta parcela es sobre todo informativo y nos dice cómo llegar al campus, qué se estudia allí, qué líneas de investigación se siguen, etc.


Es muy triste el caso de la UniversidadSL; en la foto os muestro la desolación que reina en el lugar en donde se alzó este proyecto, el pionero dentro de las universidades españolas y del que ya me hice eco en esta bitácora. Su autora, cuyo simpático avatar se llamaba Elisa Kiwi, era una alumna de Teleco de la Universidad Pública de Navarra que realizó este gran trabajo como Proyecto de Fin de Carrera. Pero acabó sus estudios, se marchó y...

Menos mal que justo enfrente...


La Universidad Miguel Hernández de Elche tiene desde hace no mucho su edificio. Nos encontramos en la isla "uvvy2", y si queréis hacer una vista, ya sabéis. Tienen espacio para una sala de conferencias, otra de exposiciones, una cafetería y también está allí presente su "Observatorio ocupacional".

Recientemente, el Máster en Creación y Comunicación Digital de la Universidad de la Coruña ha abierto su isla Videa, pero no puedo poner imágenes porque me ha sido imposible entrar allí.

Otras universidades (Sevilla, Salamanca, Vigo, Alcalá de Henares) no tienen terreno propio, pero sí grupos de profesores y alumnos que trabajan con Second Life. Mención aparte merece la Universidad Politécnica de Madrid, cuya isla Tesis forma parte de un concurso de programación de sistemas inteligentes virtuales.

Dejémoslo aquí de momento. En un próximo mensaje hablaré de otras iniciativas españolas no universitarias pero sí muy relacionadas con la enseñanza y la cultura.

7.5.08

Un año en Second Life (I)

Llevaba oyendo hablar de Second Life desde finales del año 2006. Que si un sitio de "freakies", que si un refugio para quienes no tenían vida real, que si... Coincidiendo con el día de Internet del año 2007, este metaverso saltó a la palestra de los telediarios como un medio en el que muchas empresas y también instituciones culturales estaban presentes; mi curiosidad me llevó a crear un avatar y...

Ya había podido leer algunas opiniones de bibliotecarios sobre SL, sobre cómo diversas bibliotecas estaban desarrollando iniciativas más que interesantes en un medio totalmente nuevo, en un entorno inédito para su relación con los usuarios. Tras unos comienzos balbucientes, conseguí llevar a mi avatar hacia Info Island, entonces un pequeño archipiélago con no más de ocho o diez islas (o "sims") y lo que vi me dejó turulato. Como ya lo he contado en otros mensajes de esta bitácora, no insistiré sobre ello. En la serie de mensajes que comienzo con éste me gustaría dar un repaso a lo que se está haciendo ahora mismo tanto en España como fuera hasta llegar al proyecto en el que yo mismo estoy embarcado y al que tengo mucho cariño:

13.4.08

Estoy triste

Soy un partidario acérrimo del concepto 2.0. De las Wikis, de los catálogos sociales, de Second Life, de Facebook y Myspace, de Deli.cio.us, de Gmail, de todas estas cosas. Y creo que para el futuro de las bibliotecas esta idea es fundamental. Y veo que hay compañeros que ven esto como una especie de amenaza, como una rémora que se añadirá a su ya excesiva carga de trabajo.

Es una pena. Quizá sea un problema de la estructura de nuestras organizaciones. En ellas siempre se pide que se haga todo lo mejor posible y, si se puede, gastando la menor cantidad de dinero. Hay muchos aspectos de la Web 2.0 que cuestan muy poco y, sin embargo, hay compañeros que no parecen estar muy por la labor. Aún hay muchas personas demasiado aferradas a las ISBD, a la CDU y a cosas semejantes, personas que parecen no querer evolucionar, no ir con los tiempos y que no ven que las posibilidades tecnológicas de hoy en día no cuadran con la idea que algunos tienen de la disponibilidad de la información. No podemos seguir con unas normas que están basadas en la estructura que tenían las bases de datos a mediados de los años sesenta del siglo XX.

Es triste comprobar que ante las innovaciones, ante lo nuevo, haya personas que se enroquen, que digan que ya tienen demasiado trabajo, que no pueden asumir las novedades, que quieran seguir en lo antiguo, que renieguen de la tecnología, que no vean que lo nuevo sirve para mejorar el servicio que damos a los usuarios...

En fin, es triste que aún muchos de nosotros tengamos como máxima aspiración catalogar doce libros al día siguiendo escrupulosamente las ISBD y eligiendo el mejor encabezamiento de materia olvidándonos de que los actuales sistemas de recuperación de la información no dan importancia alguna a estos aspectos...

Todavía hay mucho retrógrado entre nosotros.

7.3.08

Los políticos me siguen asombrando (a veces)

Biblioteca Municipal 'Pablo Neruda' de Arganda del Rey
Estamos concluyendo la campaña electoral, época en la que nos damos cuenta de lo que son capaces los partidos políticos con tal de arañar votos. Sin embargo, nuestro mundillo parece importarles poco. En las listas profesionales como Iwetel se pueden leer los lamentos de los colegas por la casi nula atención que merecen las bibliotecas y otros centros de información en los programas de los partidos políticos.

Si descendemos (y nunca mejor empleado el verbo) a la política municipal la miseria nos salpica por doquier. En muchos ayuntamientos la dejadez con respecto a las bibliotecas públicas es tal que da hasta pena. El ejemplo que mejor conozco es el de mi pueblo, que con 150.000 habitantes tiene una red de bibliotecas municipales en las que, por ejemplo, aún se hace el préstamo manual. Debe de ser que no hay dinero o que es mejor gastárselo en nuestro exitoso equipo de fútbol.

Las acciones de los políticos en los ayuntamientos con respecto a las bibliotecas suelen tender hacia el populismo o incluso la demagogia. Para ellos, parece que el único problema que hay que resolver es el de la ampliación de horarios a toda costa en época de exámenes. Bien es cierto que esa petición la suele hacer sobre todo un colectivo más bien ruidoso y algo histérico, el de los "apuntófagos" (¡¡no confundir con "estudiantes"!!), que siempre andan a la busca de un sitio calentito o fresquito, según la época, donde desplegar sus vistosos folios subrayados con rotulador de colorines...

Y todos se suelen apuntar al carro de esa ampliación sin ni siquiera pararse a pensar en cosas tan básicas como: ¿Tengo personal suficiente? ¿Tengo un horario adecuado el resto de la semana? ¿Es lógico que la mayoría de las bibliotecas de mi red no abran por las mañanas y que ahora quiera abrir los domingos hasta las doce de la noche?

Ante estas situaciones, es llamativo que algunos políticos se atrevan a separarse de ese discurso dominante y rentable. En esta misma bitácora me hice eco de la "heterodoxa" opinión de doña Alicia Moreno en el Ayuntamiento de Madrid, que llamó "malversación de recursos humanos y de inversión" el que se abra la biblioteca a horas intempestivas para servicio casi exclusivo de "apuntófagos". Hace unos días pude leer una nota, esta vez procedente del Grupo Municipal Socialista del Ayuntamiento de Arganda del Rey (Madrid), titulada Graves deficiencias en el servicio de bibliotecas, donde no es que se diga lo mismo, pero al menos se reconoce algo que muchos políticos prefieren callar: a determinadas horas, sobre todo de la madrugada, en las bibliotecas hay cuatro gatos. Claro está que esa nota no es más que un ataque al gobierno municipal, del PP, pero es significativo que en ella se escapen frases como las siguientes:

El servicio de 24 horas para estudiantes carece de la vigilancia necesaria pues a partir de las 23:00 horas el número de usuarios es muy reducido y el personal que atiende estos servicios es insuficiente y corren el riesgo de sufrir una cualquier tipo de agresión o robo.

Otro hecho a destacar es el bajo número de usuarios que utilizan la biblioteca en servicio de 24 horas a partir de las 12 de la noche aumentando de forma considerable la inseguridad de los mismos al estar presentes en la sala 2 ó 3 personas más el vigilante en el mejor de los casos.

Claro, la pregunta lógica es: si el servicio de biblioteca en 24 horas lo utilizan habitualmente sólo 2 ó 3 usuarios, ¿es lógico gastar el dinero de los contribuyentes en ello? Yo creo que no y más aún tratándose de una biblioteca pública, no académica.

19.2.08

Más sobre el "asunto Dallas"

No, no quiero decir que el mítico J.R. siga por ahí haciendo de las suyas. Me refiero a la polémica suscitada en las bibliotecas públicas de la gran ciudad tejana sobre el acceso de los usuarios de los ordenadores públicos a páginas con pornografía o contenidos sexuales. La cosa sigue porque al parecer los responsables políticos no se ponen de acuerdo sobre la forma de solucionar el "problema".

Mientras que algunos miembros de la corporación municipal son firmes partidarios de la instalación de filtros que impidan la entrada a páginas de ese tipo, otros optan por un tipo de control diferente. Serán los bibliotecarios los guardianes de la moralidad pública, bien que ayudados por la tecnología.

Se propone la instalación de unos programas que detecten cuándo un usuario está accediendo a páginas de digamos "contenido inapropiado" y que reaccionen mandando un aviso al bibliotecario de turno. Éste tendrá que dejar la actividad que esté desempeñando para acercarse al ciudadano en cuestión para advertirle de que lo que está haciendo está muy, pero que muy feo.

Imagino que en la biblioteca habrá que crear un grupo transversal para determinar qué páginas han de calificarse como de "contenido inapropiado".

A veces hay remedios peores que las enfermedades...

(¿Queréis leer la noticia?)

6.2.08

Un eterno (y aburrido) debate


(Agudeza visual: descubrir en menos de diez segundos cuántos libros o revistas están utilizando estos aplicados estudiantes que gentilmente ocupan los puestos de lectura de esta biblioteca)

Tengo claro que en esta profesión hay algunos debates que son ya cansinos. El del intrusismo, por ejemplo. Tampoco se queda manco el del dilema biblioteca-sala de estudios que periódicamente se repite en ciertas épocas del año y, a pesar de su banalidad, suele encender los ánimos entre estudiantes e incluso entre los colegas. Esta semana he podido leer una carta (y los consiguientes comentarios) en la prensa donde se pueden encontrar las posturas tópicas y típicas de los habitualmente interesados.

Os lo enlazo, para que lo lea quien quiera. Lo han titulado "En exámenes y sin biblioteca" (música dramática de fondo).

Todo comienza por una carta en la que dos estudiantes se lamentan porque la biblioteca municipal (ojo, no universitaria) de su barrio está cerrada por obras y "se tienen que desplazar a las de otros barrios con lo que eso supone, saturarlas". (Menos mal que reconocen que son un elemento saturador).

Entre los comentarios a esta carta el primero es el que me parece más sensato. Quien lo hace, tras reconocer que una biblioteca es el mejor sitio para estudiar añade: "pero las bibliotecas se crearon como lugar de lectura para los ciudadanos". ¡Huy lo que ha dicho! ¿Cuánto tardaría en salir el "apuntófago" de turno a bramar?

Poco. Cuatro comentarios más abajo ya sale uno diciendo que quien piensa así vive en "urbanizaciones privadas y zonas nobles" y que en su barrio había muchos quinquis y por eso no tenía más remedio que irse a la biblioteca municipal a estudiar. No sé, no sé... Yo he vivido 30 años en San Blas, que tiene fama de ser uno de los peores barrios de Madrid y eso no me impidió estudiar en mi casa de 50 metros cuadrados en la que convivíamos cinco personas... Pero vamos, es sólo mi caso, no extrapolable, desde luego (no sea que me llamen ricachón y listillo).

Otro, que parece más moderado, sale con que "las bibliotecas están diseñadas para estudiar". Qué lástima... (Lo digo más que nada por los que escriben libros de 300 páginas sobre diseño y planificación de bibliotecas. ¡Qué pérdida de tiempo!)

Y otros emplean un argumento que (desgraciadamente) he podido leer a algunos colegas: si no fuesen ellos (los estudiantes y "apuntófagos") a las bibliotecas, éstas se encontrarían vacías porque, según unos, los ciudadanos en lugar de leer prefieren "ir a los bares a ver la Champions"; otro va más lejos y dice que fuera de las "épocas de exámenes" las bibliotecas "están desiertas a excepción de algún mendigo o jubilado leyendo el periódico".

Menos mal que hay alguno dentro de la tendencia "sala de estudio" que al menos ve las cosas claras: "El rector amplía el horario de la biblioteca en exámenes para quedar bien y realmente lo que hace es abrir un aula con mesas y sillas y cerrar la biblioteca porque mantenerla abierta 'es muy caro' (palabras textuales)."

En conclusión, y según la vox populi:

-Hay algunos ciudadanos que, menos mal, tienen claro que las bibliotecas no son exclusivamente para estudiar apuntes y se quejan de que avalanchas de estudiantes en ciertas épocas los expulsen de ellas.

-Hay algunos estudiantes que se dan cuenta de que ciertas ampliaciones de horarios sólo son acciones de cara a la galería; el problema es que quienes las hacen dan a los "apuntófagos" (minoría más que ruidosa) lo único que piden: mesa, silla y climatización.

-Los "apuntófagos" piensan que los estudiantes que memorizan sus apuntes en sitios que no sean una biblioteca son ricos que viven en palacetes. Posiblemente no se han parado a pensar que en todas las bibliotecas de España, sean del tipo que sean, no hay sitio para albergar a todos los estudiantes universitarios que hay (añadámosle además los muchos de Bachillerato que llegado el momento preparan la selectividad y los también muchos opositores. Vamos, que el Gobierno ha de estar encantado de comprobar la enorme cantidad de ricos que hay en España...)

-Algunos "apuntófagos" opinan, al igual que algunos colegas de profesión (repito: desgraciadamente), que sus avalanchas son buenas porque si no las bibliotecas estarían vacías o sólo las utilizarían algunos "mendigos y jubilados". Además, están diseñadas específicamente para estudiar.

Yo ya no digo nada más...

16.1.08

Pornografía frente a libertad de información


(Usuarios en los ordenadores de la biblioteca J. Erik Jonsson, de Dallas.
Foto de Sonya N. Herbert)

Aunque el título del mensaje parece indicar que lo que seguirá es algo serio, no es cierto. Este mensaje sería digno de figurar en la célebre bitácora de mi amigo y compañero Odd Librarian, especialmente si se tiene en cuenta el epígrafe bajo el que me llegó: "Epidemia de pornografía causa dilema para bibliotecas."

Así que me voy a dar una tregua y no voy a hablar de mis "epidemias" favoritas (la de "ganar dinero sin hacer nada o cometer perversiones" de Second Life o la de "apuntófagos", de la que estamos en "temporada alta", como ya ha llamado un periódico a la época de exámenes con relación a la biblioteca, cual si fuéramos unos grandes almacenes). Hoy toca la "epidemia de pornografía" que ha provocado un intenso debate en las bibliotecas públicas de Dallas, en el estado de Texas.

Recomiendo la lectura de la noticia, más que nada por el gracioso español que emplean, siempre rozando el límite del "Spanglish" y en ocasiones recordando esos traductores automáticos que tantos minutos hilarantes nos pueden ofrecer.

¿De qué va la cosa? De que hay quien se molestó en comprobar la proporción de páginas de contenido pornográfico que se consultaban en los ordenadores de acceso público de esas bibliotecas en un espacio determinado de tiempo. Según la noticia, sólo en 45 minutos de un día concreto (19 de diciembre de 2007), el 7,5% de las páginas Web a las que se accedió eran de ese tipo.

Como no hay restricción de acceso alguna, hay quien ha planteado que se instale algún tipo de filtro para impedir que, por ejemplo, los niños puedan entrar en lugares pornográficos. Otros, en nombre de la libertad de información, se oponen.

No me resisto a entresacar un par de frases:

Queremos que el público venga a nuestras bibliotecas y haga uso de ellas por las razones tradicionales. (Tom Leppert, alcalde; ¿será republicano, amigo de Chuck Norris? )

No creemos que esa sea la respuesta debido a las razones subrayadas por la Asociación Americana de Bibliotecas. (Mary Suhm, "administradora municipal", opuesta a la instalación de filtros y de la que se subraya que "en alguna vez [sic] trabajó como bibliotecaria").